Elche ya ha contratado el 68,47 % de las inversiones previstas para 2025 y ha ejecutado el 48,14 % del total, según los datos expuestos en el pleno ordinario de marzo. El edil de Estrategia Municipal, Francisco Soler, ha destacado que estas cifras mejoran las registradas en 2022, último ejercicio gestionado de forma íntegra por el anterior gobierno municipal, cuando el nivel de ejecución se situó en el 34,51 %.
Soler ha asegurado que «esto demuestra una economía saneada, a lo que se suma un nivel alto de inversión en la calle u responsabilidad financiera». En la misma sesión, el pleno también ha dado cuenta de la liquidación del presupuesto de 2025, con un resultado consolidado del Ayuntamiento y sus organismos dependientes que arroja un superávit de 238.000 euros, dentro de las reglas fiscales establecidas por el Ministerio.
En cuanto al endeudamiento, el responsable municipal ha indicado que la deuda oficial se sitúa en el 25,99 %, mientras que la deuda real con entidades bancarias baja al 13,07 %. Según ha defendido, se trata de un nivel de endeudamiento normal en relación con el volumen de inversión desarrollado por el actual ejecutivo local.
La regulación de las plantas fotovoltaicas en Elche
El pleno también ha acordado someter a información pública la modificación puntual número 43 del PGOU para regular y restringir la implantación de plantas fotovoltaicas en el término municipal. La propuesta ha salido adelante con los votos favorables del gobierno municipal y la abstención de los grupos de la oposición, como paso previo a su aprobación inicial y su posterior remisión a Conselleria para su visto bueno definitivo.
Según ha explicado el equipo de gobierno, la modificación busca compatibilizar el impulso de las energías renovables con la protección del territorio, el paisaje y el patrimonio del Camp d’Elx. En ese sentido, Soler ha afirmado que «ante la inexistencia de una regulación específica para controlar la instalación de plantas fotovoltaicas, este gobierno municipal trabaja para proteger el campo y las zonas naturales y patrimoniales y evitar la implantación indiscriminada de grandes plantas solares en zonas sensibles».
La futura regulación fija áreas en las que estas instalaciones quedarán prohibidas, como el suelo no urbanizable protegido, los huertos dispersos de palmeras, saladares y carrizales, la infraestructura verde, las zonas vinculadas al aeropuerto o a infraestructuras estratégicas, los montes públicos y las áreas protegidas del litoral incluidas en el PATIVEL. También queda excluido el ámbito de desarrollo de Porta d’Elx.
Límites de distancia, ocupación y protección del entorno
En las zonas donde sí pueda autorizarse su implantación, la normativa plantea varias restricciones. En suelo no urbanizable común, no podrán instalarse plantas a menos de 1.000 metros del litoral ni en parcelas con pendiente superior al 25 %. Además, la ocupación máxima de la parcela se fija en el 50 % y la superficie libre deberá permitir inscribir un círculo mínimo de 20 metros de diámetro.
Las plantas fotovoltaicas también deberán respetar una distancia mínima de 100 metros respecto a viviendas existentes, suelo urbano o urbanizable residencial, equipamientos públicos, instalaciones turísticas, recreativas o culturales y el cauce del río Vinalopó y barrancos. Esa distancia aumentará hasta los 500 metros en el caso de los Bienes de Interés Cultural (BIC), los Bienes de Relevancia Local (BRL) y los espacios naturales protegidos, salvo que estudios específicos permitan reducirla.
La propuesta municipal también impide su implantación sobre cultivos emblemáticos como el melón de carrizal, el dátil de Elche o la granada mollar. A ello se suma la obligación de presentar un estudio de integración paisajística, aplicar medidas de integración ambiental y proteger acuíferos, biodiversidad y entornos forestales.
Desde Vox, su portavoz adjunto, Samuel Ruíz, ha asegurado que «ante un problema que afectaba al camp d’Elx, vecinos y sector agrario, hemos puesto orden con el objetivo de que convivan todas las realidades porque estamos a favor de las instalaciones fotovoltaicas, pero ante todo de la gente del campo ilicitano».


