El encarecimiento del petróleo y de los carburantes ha disparado los precios en España durante marzo. La inflación se ha situado en el 3,3% interanual, un punto más que el mes anterior, en un escenario marcado por la tensión energética derivada de la guerra en Oriente Próximo.
El dato devuelve al IPC a su nivel más alto desde junio de 2024 y refleja el mayor repunte en casi cuatro años, desde la fuerte escalada registrada en junio de 2022, en el peor momento de la crisis energética.
Marzo cierra con una fuerte subida de precios
El incremento del índice general responde sobre todo al encarecimiento de los carburantes. A ello se han sumado también el aumento del gasóleo para calefacción y una evolución de la electricidad menos favorable que la de hace un año.
En tasa mensual, los precios subieron un 1% en marzo respecto a febrero, una variación que confirma la intensidad del alza vivida en apenas unas semanas.
La inflación de fondo no se mueve
La inflación subyacente se ha mantenido en el 2,7%, el mismo nivel que el mes anterior. Esta estabilidad contrasta con la subida del índice general y apunta a que el principal foco de presión sigue concentrado en la energía.
Al excluir alimentos frescos y productos energéticos, este indicador permite observar con más claridad la evolución estructural de los precios.
Esperando el efecto del decreto anticrisis
El Ejecutivo ha aprobado un paquete de 80 medidas para mitigar el impacto económico del conflicto, con rebajas fiscales energéticas y ayudas directas a los colectivos más afectados. No obstante, habrá que esperar a los próximos datos para comprobar hasta qué punto estas decisiones logran contener la subida de precios.
El Ministerio de Economía sostiene que la electricidad ha actuado como factor de contención y defiende que el peso creciente de las renovables ayuda a amortiguar el golpe energético.
La presión continúa en carburantes y petróleo
La evolución del crudo sigue siendo uno de los grandes focos de preocupación. El barril de Brent ha pasado de rondar los 70 dólares antes del estallido del conflicto a situarse cerca de los 110 dólares este viernes.
Por su parte, el precio del gasóleo en las gasolineras se ha situado entre 1,432 y 2,205 euros por litro, incluso después de la rebaja fiscal. Pese a ese alivio, los importes siguen un 23% por encima del nivel máximo registrado a finales de febrero, lo que mantiene la presión sobre el consumo y el transporte.


