Orihuela reabre la Capilla de la Comunión de las Santas Justa y Rufina tras 20 años cerrada

La restauración de esta joya barroca, con 400.000 euros de Generalitat y Ayuntamiento, y permite recuperar uno de los espacios patrimoniales más emblemáticos del centro histórico

Orihuela vuelve a abrir al público uno de sus espacios patrimoniales más singulares con la reapertura de la Capilla de la Comunión de la iglesia de las Santas Justa y Rufina, que ha permanecido cerrada durante cerca de veinte años debido a su deterioro estructural.

La inauguración del espacio restaurado ha contado con la presencia del alcalde de Orihuela, Pepe Vegara, la secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, el obispo de la Diócesis Orihuela-Alicante, José Ignacio Munilla, el arquitecto responsable del proyecto, Juan de Dios de la Hoz, y el concejal de Urbanismo y Patrimonio, Matías Ruiz, junto a representantes institucionales y numerosos vecinos.

La intervención ha sido impulsada por el Obispado de la Diócesis Orihuela-Alicante y ha contado con financiación pública. La Generalitat Valenciana ha aportado 200.000 euros y el Ayuntamiento de Orihuela otros 200.000, completándose el presupuesto con la aportación del propio Obispado.

Durante el acto, el alcalde ha destacado el valor simbólico de esta recuperación patrimonial y ha señalado que “han pasado 20 años desde que esta capilla se cerró, 20 años escuchando que se iba a rehabilitar, que las obras empezarían y que pronto estaría terminada”.

Vegara ha afirmado además que “hoy terminan veinte años de espera” y ha subrayado que esta actuación supone “un paso más en la rehabilitación del centro histórico y en la recuperación del patrimonio histórico-artístico de Orihuela”.

Una restauración respetuosa con la historia del edificio

La secretaria autonómica de Cultura, Marta Alonso, ha destacado el valor patrimonial de la actuación y ha señalado que intervenciones como esta permiten preservar “joyas patrimoniales dentro de una ciudad que ya es en sí misma una joya patrimonial”.

Según ha explicado el arquitecto responsable del proyecto, Juan de Dios de la Hoz, el criterio seguido en la intervención ha sido actuar lo mínimo posible para mantener la autenticidad del edificio. “Lo que hemos intentado es alterar lo menos posible este espacio para trasladarlo a las generaciones presentes y futuras de la manera más fiel y auténtica posible”, ha indicado.

Uno de los trabajos más complejos ha sido la restauración de la cúpula de ladrillo, que presentaba importantes grietas estructurales. Los trabajos han permitido consolidar la estructura, eliminar elementos añadidos con el paso del tiempo y devolver la cúpula a su estado original garantizando su estabilidad.

El arquitecto ha recordado además el valor histórico del templo, en el que intervinieron figuras clave de la arquitectura española como Jerónimo Quijano o Jaime Bort.

Un espacio barroco del siglo XVIII recuperado para el culto

La Capilla de la Comunión fue construida en el siglo XVIII por el arquitecto Antonio de Villanueva. El conjunto está formado por un atrio de planta cuadrada que da acceso a una capilla principal ovalada coronada por una cúpula elíptica.

En su interior alberga un destacado retablo barroco clasicista realizado por el tallista José Ganga y Ripoll, presidido por una talla gótica de la Virgen del Rosario, dorada y repolicromada en el siglo XVII.

El deterioro provocado por filtraciones de agua y grietas en muros, pechinas y bóveda obligó a cerrar el espacio hace dos décadas. La restauración ha permitido reparar la cubierta, consolidar la estructura y recuperar los elementos decorativos del interior.

El obispo de la diócesis, José Ignacio Munilla, ha señalado durante la inauguración que la reapertura no solo recupera un monumento histórico, sino también su función original, ya que la capilla volverá a acoger la celebración diaria de la Santa Misa.

Próxima restauración de la torre campanario

Durante el acto también se ha anunciado la próxima restauración de la torre campanario de las Santas Justa y Rufina, una de las estructuras más reconocibles del perfil urbano de Orihuela.

Las obras se centrarán principalmente en el exterior de la torre, con actuaciones en gárgolas, balaustrada superior y elementos decorativos de piedra para garantizar su conservación y evitar desprendimientos.

La intervención tendrá un plazo de ejecución de ocho meses y contará con una inversión aproximada de 550.000 euros.


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