La concejala de VOX en el Ayuntamiento de l’Alfàs del Pi, María José Fuster, ha anunciado su renuncia irrevocable al acta de concejal, una decisión que atribuye a una situación de “hostilidad personal y bloqueo institucional insostenible” dentro de su propio grupo municipal y, concretamente con el protavoz, que, según explica, ha acabado afectando a su salud y a su capacidad para ejercer el cargo.
En su comunicado, la edil asegura que la decisión se toma tras meses de tensiones dentro del grupo municipal y afirma que “esta decisión, tomada con el corazón en la mano, responde a la imposibilidad de ejercer mi mandato en un clima de hostilidad personal y bloqueo institucional insostenible”.
Fuster señala que su renuncia se produce tras haber intentado continuar con su labor institucional pese a las dificultades internas. Según explica, durante varios meses llegó a asumir en solitario la representación del grupo municipal, trabajando “sin descanso para honrar el compromiso adquirido con los vecinos”.
Los hechos que, según Fuster, han provocado su dimisión
En el escrito registrado ante la Alcaldía y en la nota de prensa difundida para explicar su decisión, la concejala expone una serie de hechos que, según sostiene, han hecho inviable su continuidad en el cargo.
Entre ellos menciona el abandono de responsabilidades por parte de la portavocía del grupo municipal. Según afirma, durante el último año tuvo que asumir de facto gran parte del trabajo institucional debido a “las prolongadas ausencias del portavoz de mi grupo, D. Manuel Saz Planelles, motivadas por viajes al extranjero y estancias en Lituania sin previa comunicación ni justificación oficial”.
También denuncia lo que considera un menosprecio hacia su labor institucional. Según explica, su esfuerzo por mantener el funcionamiento del grupo fue respondido con actitudes de desprecio, llegando el portavoz a calificar el trabajo de fiscalización en las comisiones informativas del Ayuntamiento como un “paripé”.
La edil asegura además haber sufrido un trato despectivo continuado, que considera una forma de humillación intelectual. En este sentido, afirma que el portavoz llegó a deslegitimar sus opiniones atribuyéndolas a una “inteligencia artificial”, negándose además, según sostiene, a debatir asuntos municipales.
Otro de los hechos que menciona es la ruptura del funcionamiento interno del grupo municipal, que a su juicio habría afectado a la normal actividad política. Según expone, el portavoz llegó a ausentarse de las comisiones relacionadas con los presupuestos municipales de 2026, negándose a ofrecer explicaciones y alegando que se trataba de su “vida privada”, lo que, según la concejala, bloqueó la posibilidad de fijar una postura política consensuada.
Fuster asegura que la presión derivada de esta situación ha tenido consecuencias en su salud. En el comunicado afirma que el clima de “hostilidad, agresividad verbal y tensión constante” habría derivado en un cuadro clínico de ansiedad que la obligó a cursar una baja médica por prescripción facultativa.
Falta de amparo por parte de su formación política
La concejala también afirma que solicitó mediación y apoyo dentro de su propia formación política para resolver el conflicto, aunque asegura que no obtuvo una respuesta efectiva.
Según explica, pidió amparo institucional a los órganos directivos del partido desde diciembre de 2025 para que intervinieran ante la situación que describe. Sin embargo, sostiene que “solo he recibido un doloroso silencio y la apertura de un expediente en la comisión de garantía que se dilata en el tiempo”, lo que, a su juicio, la dejó en una situación de “absoluta indefensión institucional”.
En su comunicado, la edil defiende que su decisión responde también a una cuestión de coherencia personal. Según afirma, “entré en política para servir a mis vecinos con valores, verdad y transparencia” y considera que permanecer en el cargo en estas circunstancias supondría “normalizar la falta de educación y el despotismo como herramientas de trabajo político”.
Agradecimiento a vecinos y personal municipal
Antes de anunciar su salida definitiva de la corporación, Fuster ha querido agradecer el apoyo recibido durante su etapa como concejala.
La edil afirma que se marcha con “un inmenso agradecimiento a los vecinos de l’Alfàs del Pi que depositaron su confianza en mí” y señala que su renuncia es, según explica, “un acto de respeto hacia ellos”, ya que considera que el municipio “no merece una representación municipal contaminada por guerras internas y falta de rigor”.
Asimismo, dedica una mención especial al personal del Ayuntamiento, del que destaca su profesionalidad y calidad humana. “Sois el verdadero motor de este municipio”, afirma en su despedida.
Finalmente, también agradece el trato recibido por parte del resto de la corporación municipal, señalando que, pese a las diferencias ideológicas, ha encontrado en muchos de sus adversarios políticos “el respeto, la educación y el desvelo por el bien común” que, según lamenta, echó en falta dentro de su propio grupo.
La concejala concluye su comunicado asegurando que abandona el cargo “con la cabeza alta, sabiendo que cumplí con mi deber hasta el último día”.


