Un joven de 20 años ha sido rescatado con signos de agotamiento e hipotermia tras caer de madrugada a las aguas del puerto de Alicante en estado de embriaguez. La llamada de una vecina a las 6.15 horas alertó de que un individuo se había precipitado a la lámina de agua en el paseo del puerto, a la altura de la Concha, un tramo donde la visibilidad a esas horas es muy limitada.
Aviso vecinal y rescate con cuerdas
Varias patrullas acudieron y localizaron a un joven, que resultó ser un turista francés, flotando con dificultad mientras intentaba agarrarse a las rocas del muelle. La posición contra el muro y la altura del cantil complicaron que pudiera salir por sus propios medios, y los repetidos intentos le causaron cortes y rasguños en brazos, manos y piernas.
Los agentes emplearon cuerdas para izarlo y lograron extraerlo pese a su evidente cansancio y a los síntomas de hipotermia. La inmersión nocturna y el esfuerzo sostenido habían mermado su fuerza, lo que hacía inviable una salida por cuenta propia y elevaba el riesgo de que se hundiera en cualquier momento.
Una vez fuera del agua, fue trasladado al Hospital General Doctor Balmis, donde sigue ingresado recuperándose. El ingreso permite monitorizar la temperatura corporal, estabilizarlo y atender las heridas causadas en el muelle, frecuentes cuando la persona se aferra a superficies rugosas o rocosas para no hundirse.
Horas después, el joven ha relatado a la Policía Nacional que reside en Pau (Francia), donde estudia, y que viajó a Alicante para visitar a unos amigos. Reconoció que ‘bebió mucho’ y que perdió el equilibrio al acercarse demasiado al borde del muelle, una circunstancia que, unida a la intoxicación etílica, reduce los reflejos y el equilibrio y facilita la caída.
Una testigo presencial ha explicado que ‘prácticamente no se veía’ al joven en el agua y que estaba ‘pegado a la pared del muelle como una largartija’, una descripción que ilustra la escasa visibilidad a esa hora y la dificultad para ser detectado sin un aviso inmediato.


