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domingo, enero 18, 2026

Las hijas de Diana, la tortuga boba de Dénia, se lanzan al mar

La primera nidada de la tortuga Diana eclosiona en Las Marinas, con la colaboración de voluntarios, científicos y veterinarios para asegurar la supervivencia de las crías.

Guiadas por su instinto natural, más de 70 pequeñas tortugas bobas (Caretta caretta) rompieron sus cascarones la pasada noche en la playa de Las Marinas, en Dénia, e iniciaron su arriesgado viaje hacia el mar Mediterráneo. Bajo la luz tenue de linternas rojas y la discreta presencia de voluntarios, las diminutas crías emergieron del nido a partir de las 22:30, siendo cuidadosamente recogidas y trasladadas a una caja especial para su revisión.

Blanca Feliu, representante de la ONG Eucrante, confirmó que aún quedan cerca de 30 huevos por eclosionar en las próximas horas. El proceso estuvo supervisado por investigadores de la Universidad de Valencia y veterinarios de L’Oceanogràfic, quienes realizaron mediciones de los caparazones y comprobaron la salud general de las tortugas. Todas se encontraban en buen estado y con una movilidad óptima.

Diana, la tortuga rastreada que eligió Dénia para sus nidadas

La madre de estas tortugas, conocida como Diana, es una tortuga boba que fue identificada por primera vez en las playas de Dénia en 2023. Desde entonces, ha sido monitoreada mediante un dispositivo de rastreo satelital que este año ha permitido ubicar sus cuatro puestas. Aunque inicialmente eligió la playa urbana de Marineta Casiana, los expertos decidieron trasladar los huevos a un entorno más seguro en la zona de Las Marinas.

Allí, con el apoyo del Ayuntamiento de Dénia y las ONG Eucrante y Xaloc, se instaló un campamento de vigilancia y un vallado de protección. Esta primera eclosión marca el inicio de una serie de nacimientos previstos para las próximas semanas.

Suelta emocionante y vigilada: una carrera por la supervivencia

Una vez terminadas las comprobaciones médicas, las crías fueron llevadas cerca de la orilla para ser liberadas. Cerca de 30 personas presenciaron el momento, protegidas tras una valla de seguridad. El trayecto desde las cajas hasta el mar duró apenas 15 minutos. Algunas tortugas avanzaron con rapidez, mientras que otras tropezaban con pequeñas algas o desniveles en la arena.

Los voluntarios, con paciencia y sin interferir demasiado, ayudaron a las más rezagadas a encontrar el rumbo correcto. Finalmente, todas alcanzaron la orilla y desaparecieron en el mar, iniciando una vida repleta de amenazas naturales y provocadas por el ser humano. Se estima que solo una de cada mil logrará alcanzar la edad adulta.

El campamento continúa hasta final de agosto

Toni Martínez, técnico del ayuntamiento, pidió colaboración para patrullar la playa por si alguna cría desorientada regresara a la orilla. Mientras los asistentes se retiraban, un grupo reducido de voluntarios permanecía en el lugar, atentos a los siguientes nacimientos.

El campamento se mantendrá activo hasta que eclosionen todos los huevos de Diana, cuya última puesta está prevista para finales de agosto. La vigilancia, los cuidados y la coordinación entre instituciones son esenciales para mejorar las oportunidades de supervivencia de estas especies marinas en peligro.