El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha defendido «la necesidad» de implantar la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en el entorno de la calle Castaños para «equilibrar intereses, muchas veces contrapuestos, de los residentes y del sector de la hostelería».
Ha realizado estas declaraciones a los medios tras cerrar una jornada sobre el impacto de la subida arancelaria de Estados Unidos en la economía local, organizado por la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) en Alicante.
El primer edil sostiene que la ZAS «va a seguir adelante, pero dejando que los técnicos hagan su trabajo». Después de finalizar el periodo de alegaciones, ha recordado que los técnicos emitirán un informe definitivo. «No satisfará a todo el mundo, como es natural, pero que por lo menos a nosotros, a la hora de tomar la decisión definitiva, nos deje convencidos de que lo hacemos con objetividad».
La ZAS en Castaños iba a implementarse con independencia de la sentencia del TSJCV
Asimismo, ha añadido que la aclaración de sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana en respuesta a una petición vecinal «da más razón todavía a la posición que tenía el Ayuntamiento».
No hay vuelta atrás para la ZAS, ha apostillado Barcala porque la decisión de implantarla en el entorno de la calle Castaños estaba asumida por la Corporación Local «con independencia del resultado judicial».
Los hosteleros, descontentos con la redacción de la ZAS en Castaños
Por su parte, las distintas asociaciones de hosteleros de Alicante han mostrado su disconformidad con el texto que regula la ZAS en Castaños. El pasado miércoles, 9 de abril, terminaba el periodo de alegaciones.
Para la asociación Alroa, hay una serie de cuestiones técnicas y de base legal que han copado las principales alegaciones del sector. Entre las primeras, las referidas a las mediciones de ruido, manifestaba su presidente Javier Galdeano: «Las mediciones se hacen hace 2 años y hace tres años respectivamente en el centro tradicional y en el casco antiguo y hace dos meses que se ha publicado una ordenanza en el cual se limita los días de las terrazas. Y las mediciones están hechas cuando las terrazas tenían otros horarios más extensos».
También desde las asociaciones ARA y APEHA, consideran que el buen tiempo y el reclamo turístico prolongan la temporada estival, tradicionalmente entre el 15 de junio y el 15 de septiembre. Consideran que el horario de las terrazas debería ser acorde a esta demanda.





