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domingo, enero 11, 2026

La Primera RFEF: un análisis tras el ascenso del Hércules

La Primera RFEF empieza a coger forma. Las temporadas iniciales han sido de transición, entre la anterior Segunda B y este nuevo formato, bajo el contexto de las restricciones que se impusieron durante el año 2020. La tercera categoría de España genera cada vez más interés entre los aficionados, fruto de la entrada de clubes […]

La Primera RFEF empieza a coger forma. Las temporadas iniciales han sido de transición, entre la anterior Segunda B y este nuevo formato, bajo el contexto de las restricciones que se impusieron durante el año 2020. La tercera categoría de España genera cada vez más interés entre los aficionados, fruto de la entrada de clubes importantes, y es ya un espacio de influencia en la industria de las apuestas deportivas. Los usuarios de este tipo de plataformas tienen más información de los clubes participantes y pueden así realizar sus pronósticos con más certeza. 

El escenario ha cambiado y uno de los nuevos protagonistas es el Hércules de Alicante. Su ascenso a Primera RFEF ha colocado a una capital de provincia con más de 320.000 habitantes en un escalón más ajustado a su población e historia. Si eres aficionado herculano, debes estar contento, porque ya pueden realizar sus apuestas de fútbol con la garantía de que tu equipo tendrá una buena posición en este mercado. A medida que el partido crece en cuanto a división y nivel de los participantes, la oferta de apuestas se incrementa proporcionalmente. El Hércules ha dado el primer paso para normalizar su situación en la estructura del fútbol español y, por lo tanto, en el mercado de los pronósticos deportivos. 

Ascensos de dos históricos 

La estructuración de una Primera RFEF más competitiva y acorde al nivel que se espera de esta categoría también se explica por los equipos que ya no están. ¿Alguien pensaba que el sitio del Deportivo de la Coruña es éste? Un campeón de Liga y Copa, semifinalista de la Champions merece más. Cuatro años después de su caída al infierno, el equipo de Riazor ha logrado volver al fútbol profesional. Lo hizo como primero de su grupo, en una penúltima jornada decisiva en casa frente al Barcelona B. 

Otro de los equipos ascendidos es el Castellón, que si bien no alcanzó los éxitos del Dépor, hay que reconocer que es un histórico de nuestro fútbol. Los castellonenses han estado alternando ascensos a Segunda con sus respectivos descensos; y en la capital de La Plana confían en alcanzar una regularidad y estabilidad en la categoría de plata. 

La lógica futbolística dice que, durante los próximos años, la Primera RFEF se normalizará por completo, pues todavía tiene clubes de ciudades grandes que no hace mucho estaban compitiendo entre los mejores del país. Es el caso del Málaga, que ha pasado en diez años de jugar los cuartos de final de la Liga de Campeones a aspirar al ascenso a Segunda, el Córdoba, el Real Murcia o el Recreativo de Huelva. 

La ventaja de la vuelta a esta teórica normalidad es que la Primera RFEF no excluye a los equipos de ciudades de tamaño medio o pequeño. La ciudad de Alcoy así como las Yecla, Barakaldo o Ceuta son algunos ejemplos de equipos que competirán en la temporada 24-25 con muchas aspiraciones. 

Dudas financieras 

La gran incógnita que afronta el tercer escalón del futbol español se sitúa en el plano financiero. Las promesas, por parte de dirigentes de la Real Federación Española de Fútbol, de una competición solvente y rentable por sí sola se quedaron en saco roto y son bastantes los clubes que han tenido que hacer malabares económicos para sobrevivir. Uno de los principales motivos apunta a la falta de inversión por parte de las televisiones. En un mercado tan competitivo resulta difícil encontrar la rentabilidad a un gasto de este tipo. La Primera División española compite con la Premier League, la Bundesliga o la Serie A por liderar las cuotas de mercado entre los aficionados de todo el mundo, incluso este reto también se afronta dentro del territorio nacional. Con este escenario, resulta extremadamente difícil que una empresa privada encuentre negocio en la Primera RFEF. 

El dinero de los abonados también es reducido, debido a que muchos clubes tienen poca masa social y aquellos que sí que cuentan con una base importante de aficionados se ven obligados a poner precios reducidos debido a la calidad y el nivel competitivo de los equipos. Asumiendo esta idea, se entiende que los clubes más grandes (Deportivo, Castellón, Málaga, Córdoba o Gimnàstic de Tarragona) hayan ocupado las primeras posiciones en 2024. En este punto también se explica el protagonismo de algunos filiales, como Celta B o Barcelona Athletic, que disponen de un partida presupuestaria procedente de entidades de Primera División. 

Las previsiones para los próximos años es que la Primera RFEF se vaya vaciando de clubes grandes, si bien no hay que renunciar a que algunas entidades potentes tengan una mala temporada en Segunda y desciendan de categoría. Tampoco hay que perder de vista la idea de que varios filiales coincidan en la categoría de plata. En la 23-24, el Villarreal B ha jugado en el fútbol profesional (acabó descendido) y si camino puede ser repetido por otros filiales.