El Ayuntamiento de Alicante ha realojado este miércoles a cuatro familias que vivían en viviendas municipales de la calle Vial de los Cipreses, en el barrio del Cementerio, en otras de alquiler social de su parque inmobiliario.
Sobre esta cuestión, en declaraciones a los medios después de inaugurar una plaza en honor al pueblo gitano, el alcalde Luis Barcala ha insistido en que esta medida es una «prioridad absoluta» para la seguridad de estas personas, «que no pueden estar en unas casas que están en ruina y en una situación muy precaria».
Barcala ha sostenido que los alojamientos que se van a plantear como alternativas «son muy dignos y cumplen con las necesidades que realmente tienen». Para ello, ha continuado, el consistorio ha puesto «todos los medios».
Preguntado por las quejas de estas familias, que aseguran que no han tenido casi tiempo de sacar sus pertenencias de los inmuebles y que el desalojo se ha producido de forma rápida, el primer edil ha dicho que respeta esa opinión, aunque no la comparte.
«Me pongo en su lugar y comprendo el momento que están pasando, pero de corazón creo que buscarles una alternativa habitacional que reúna las condiciones que en cada uno de los casos eran necesarias era nuestra obligación para que dejen estar en una situación de riesgo, ya que lo estaban reclamando», ha añadido el alcalde.
Barcala también ha explicado que serán los técnicos municipales quienes, tras completar los estudios técnicos pertinentes, determinen cuál es el futuro de esas casas, que ahora se van a «tapiar a cal y canto para que nadie pueda exponerse a ninguna situación de riesgo».
El primer edil ha criticado posibles manifestaciones y comportamientos «irresponsables» sobre este tema: «A uno se le cae la cara de vergüenza viendo cómo actúan algunos y cómo tratan de sacar provecho de la vulnerabilidad de la gente».


