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domingo, enero 18, 2026

Las infinitas formas de Salvador Dalí

El MUBAG nos ofrece, en una de las exposiciones más interesantes de este año que termina, una visión extensa sobre la trayectoria artística y la evolución de Salvador Dalí, y su constante pasión por la literatura

En una de las salas de la exposición, la figura de una Alicia aparentemente inocente nos invita a entrar en un mundo de fantasía, arte y creatividad. Es Alicia en el País de las Maravillas, la niña fotografiada y recreada por Lewis Carroll, cuya obra fue considerada por los surrealistas un claro referente de su movimiento, y que también inspiró a Dalí la serie de dibujos y grabados que podemos contemplar en la muestra.

“Dalí-Metamorfosis”, que puede verse en el Museo de Bellas Artes Gravina hasta el 5 de mayo de 2024, nos conduce por las diferentes etapas que atravesó el pintor de Cadaqués, desde los retratos juveniles, casi siempre de sus familiares, su paso por el clasicismo renacentista, su etapa surrealista, hasta sus más fantásticos e inconfundibles dibujos con los que ilustró algunas de las obras más famosas de la literatura universal.

“En esta exposición podemos ver un Dalí inédito y desconocido”, asegura Jorge Soler, director del Mubag,” un artista polifacético, siempre pensando en innovar, y aquí podemos comprobar el proceso de cambio que llevó a lo largo de su vida”.

Un joven Dalí superdotado para el dibujo y la pintura, y de carácter excéntrico llega a Madrid en 1922 para estudiar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Se aloja en la Residencia de Estudiantes, donde coincide con Lorca y Luis Buñuel. En 1926 es expulsado de la Academia al asegurar que no había nadie en condiciones de examinarlo. Viaja a París y allí toma contacto por primera vez con el Surrealismo, al que se adhiere de una forma natural, casi inevitable.

“Dalí se hace surrealista por su propio carácter”, nos dice María José Gadea, coordinadora de exposiciones del MUBAG,” emplea mucho el psicoanálisis, todo lo que tiene en su cabeza lo refleja en su pintura, sus sueños, sus deseos, sus miedos. Él habla siempre del inconsciente, del tiempo, de la muerte, de sus obsesiones”.

La exposición nos revela un artista poliverso, interesado en la moda, el teatro, el ballet, la música, el diseño, que recoge influencias de diferentes maestros, modernos y clásicos, y que tiene una especial relación con la literatura. Varias secciones de la muestra están dedicadas al trabajo de ilustración y edición que Dalí realizó con “La Divina Comedia”, de Dante; “Los Amores de Casandra”, de Pierre Ronsard, y “El sombrero de tres Picos”, de Pedro Antonio de Alarcón y música de Manuel de Falla.

“Dalí encontraba en esos textos muchas incógnitas, le sugerían muchas ideas”, según María José Gadea,” veía misterio, surrealismo, ensoñación, él veía más allá de lo que se ve habitualmente en un texto”.

“Era un pintor que vivía de su arte”, incide Jorge Soler,” participó en proyectos editoriales que le resultaban gratificantes, también trabajó con Disney, con Coco Chanel, fue escaparatista en Nueva York, tenía intereses muy amplios”.

Dalí-Metamorfosis cuenta con más de 230 obras entre oleos, esculturas, acuarelas, aguafuertes o dibujos a tinta china, piezas que tienen muy diversa procedencia, lo que ha complicado de forma especial el montaje de la muestra.

“Ha sido muy complejo y muy laborioso”, nos revela Oscar Carrascosa, comisario de la exposición, “Ha habido préstamos de varias Instituciones y de colecciones particulares, como el Museo de Montserrat, o la Fundación Amyc Fran-Daurel, y también cesión de documentos de la British Library y del Museum of the City of New York, y todo esto adaptarlo a las condiciones lumínicas y espaciales del MUBAG”.

Dalí nunca defrauda. Si miran con atención cualquiera de las obras expuestas, siempre encontraran un detalle sorprendente, una información inesperada, un nuevo mundo en el que sumergirse, características que le han convertido en uno de los artistas más interesantes del siglo XX.