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viernes, enero 23, 2026

Investigadores de la UA detectan desplazamientos de terreno en Monóvar

Científicos de la UA identifican movimientos de terreno en Monóvar y recomiendan seguimiento geológico para proteger la zona.

Cinco investigadores del grupo INTERES de Ingeniería Civil de la Universidad de Alicante (UA), junto a un colaborador de la Universidad de Zaragoza, han detectado desplazamientos en la superficie del terreno en el noroeste del casco urbano de Monóvar. El hallazgo se realizó mediante el Servicio de Movimientos del Terreno Europeo (EGMS) y permitió al Ayuntamiento tomar medidas preventivas.

Roberto Tomás Jover, investigador del grupo, explicó que el descubrimiento surgió durante su monitorización habitual del terreno y que lo comunicaron a las administraciones. “Es un ejemplo de la transferencia de conocimiento y que visibiliza que la universidad y la actividad investigadora no están al margen de la sociedad, sino que sirven para mejorarla y para protegerla”, afirmó. El equipo se mostró “muy satisfecho por haber podido ayudar con nuestra actividad investigadora”.

El servicio EGMS, parte del programa Copernicus, utiliza interferometría radar por satélite (InSAR) con los satélites Sentinel-1 para medir desplazamientos del terreno con precisión milimétrica a lo largo del tiempo.

Estudio y seguimiento de la zona

Tras detectar las deformaciones, el Ayuntamiento de Monóvar encargó un estudio que incluyó inspección en campo, análisis de datos y toma de muestras de agua. Además, se revisó la actividad geológica de la zona entre 2016 y 2023.

Los resultados indican que los movimientos corresponden a una dolina, una depresión típica en terrenos con materiales solubles. Las series temporales InSAR muestran desplazamientos continuos y constantes, sin indicios de aceleración, lo que sugiere que la dolina se encuentra en una fase incipiente.

Los investigadores recomiendan un estudio geológico detallado que permita caracterizar mejor la subsidencia por disolución y elaborar una cartografía precisa. También sugieren continuar la monitorización anual mediante EGMS y complementar con sistemas clásicos como nivelación digital de alta precisión o GNSS.

Además, advierten que el proceso de deformación debe considerarse en la gestión del territorio, ya que la dolina podría evolucionar de manera continua en el futuro.

El equipo de la UA que participó en este estudio estuvo formado por Roberto Tomás, José Luis Pastor, María Inés Navarro, Miguel Cano y Adrián Riquelme, con la colaboración del profesor Francisco Gutiérrez de la Universidad de Zaragoza.