La Audiencia de Alicante ha condenado a un hombre de nacionalidad argelina a dos años y nueve meses de prisión. Esto se debe a que patroneó una embarcación tipo patera con 14 compatriotas rumbo a España, exponiéndolos a un alto riesgo por peligro de hundimiento.
La travesía se inició alrededor de las 22 horas del 9 de mayo de 2025 desde la costa de Mostagenem, en Argelia. Según la sentencia de la Sección Primera, a bordo viajaban 14 ocupantes que habían pagado entre 2.300 y 2.500 euros. El recorrido se prolongó durante la noche y gran parte del día siguiente, en un contexto de evidente precariedad.
La embarcación, una barca de fibra de vidrio de 6 metros de eslora con un motor de 40 caballos, quedó a la deriva a 40 millas de la costa de Alicante. A las 16:49 horas del 10 de mayo, un velero la avistó y alertó a Salvamento Marítimo. Esto permitió activar el rescate. Ese aviso fue determinante para evitar que la situación se agravara, dada la ausencia de medios y el mal estado de la mar.
Riesgo extremo por la falta de medios
El tribunal destaca que el procesado no tenía título habilitante para manejar la embarcación. Expuso a los pasajeros a ‘condiciones calamitosas‘ y ‘peligro de hundimiento‘. Como consecuencia del estado del mar, el bote quedó expuesto a la entrada de agua. Los ocupantes tuvieron que achicar con botellas de plástico cortadas, improvisando medios de fortuna mientras seguían a la deriva.
La patera carecía de chalecos salvavidas y de equipos básicos de navegación o socorro como GPS, brújula, bengalas o silbato. Esto impedía una orientación fiable y dificultaba pedir ayuda en caso de emergencia. Los viajeros solo contaban con el agua y la comida que llevaban encima, lo cual era insuficiente para un trayecto que se alargó muchas horas. La falta de víveres y la exposición al mar incrementaron el agotamiento y la vulnerabilidad del grupo.
Además, los ocupantes compartían el reducido espacio con 10 garrafas de combustible de 25 litros. En el momento del rescate solo quedaba la mitad de una de ellas, lo que indica que estaban cerca de agotar el carburante. La acumulación de bidones reducía la movilidad a bordo y añadía riesgo ante golpes de mar o movimientos bruscos.
El acusado admitió los hechos al inicio del juicio, celebrado el 18 de diciembre. La Audiencia impuso una pena de dos años y nueve meses de prisión, debido a un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros. Consideró la conducción de la patera en esas condiciones y el serio peligro generado para los 14 ocupantes.


