Alicante es tierra de castillos. Basta con alejarse unos kilómetros de la costa para comprobar cómo fortalezas, torres y antiguas murallas dominan todavía algunas de las principales poblaciones del interior. Pero tampoco es necesario abandonar el Mediterráneo: desde la propia capital hasta Dénia existen fortificaciones levantadas en posiciones privilegiadas frente al mar.
Algunos castillos han llegado hasta nuestros días en un extraordinario estado de conservación y otros mantienen únicamente una parte de sus estructuras originales. En todos los casos constituyen una buena excusa para organizar una escapada y conocer otra cara de la provincia.
Castillo de Santa Bárbara, el gran mirador de Alicante
Sobre el monte Benacantil y a más de 160 metros sobre el nivel del mar se encuentra el Castillo de Santa Bárbara, una de las imágenes más reconocibles de Alicante.
Su posición permite contemplar el puerto, el Postiguet, el centro de la ciudad y buena parte de la costa. Pero detrás de las vistas existe también una larga historia ligada al carácter estratégico de este enclave.
Recorrer sus diferentes espacios permite comprobar las distintas transformaciones experimentadas por la fortaleza a lo largo de los siglos.
Castillo de la Atalaya de Villena
La silueta del Castillo de la Atalaya domina Villena desde lo alto y constituye uno de los grandes referentes patrimoniales del Alto Vinalopó.
Uno de sus elementos más característicos es la imponente torre del homenaje. Desde la parte superior de la fortaleza se contempla una amplia panorámica de la ciudad y del territorio que la rodea.
La visita al castillo puede completarse recorriendo el centro histórico de Villena y descubriendo otros elementos de su patrimonio.
El castillo de Biar
A pocos kilómetros de Villena se encuentra otra de las grandes fortalezas del interior alicantino.
El castillo de Biar se levanta sobre una elevación que domina el municipio. Su torre del homenaje destaca sobre el conjunto y se ha convertido en la imagen más característica de la localidad.
La subida hasta la fortaleza atraviesa parte del casco histórico, por lo que la visita permite combinar fácilmente patrimonio y paseo por las calles de Biar.
Sax y una fortaleza sobre la roca
El castillo de Sax ofrece una de las imágenes más espectaculares del Vinalopó. La fortaleza se adapta a una estrecha cresta rocosa situada sobre el municipio y resulta visible desde numerosos puntos de los alrededores.
Su posición tenía una evidente función defensiva y hoy proporciona amplias vistas sobre el valle.
Sax puede incorporarse además a una ruta de castillos por el interior de Alicante junto con Villena, Biar y otras localidades cercanas.
Castalla y su castillo
Otro de los grandes castillos del interior se encuentra en Castalla. La fortaleza domina la población desde una colina y constituye el principal referente monumental del municipio.
Su ubicación permite entender la importancia estratégica que tuvo este territorio y ofrece una panorámica privilegiada de la Foia de Castalla.
La visita puede completarse recorriendo el casco antiguo y aprovechando para descubrir la gastronomía local.
El castillo de Petrer
Petrer conserva otra fortaleza que permite seguir recorriendo la historia medieval del Vinalopó.
Situado en la parte elevada de la localidad, el castillo forma parte de un conjunto histórico que merece recorrerse con calma.
Su visita puede combinarse con otros puntos de interés de Petrer y Elda, dos municipios prácticamente unidos que permiten organizar una excursión de jornada completa.
El castillo de Dénia frente al Mediterráneo
En el norte de la provincia, Dénia ofrece una experiencia completamente diferente.
Su castillo se levanta sobre una elevación situada junto al casco urbano y constituye uno de los mejores lugares para comprender la evolución histórica de la ciudad.
Desde sus zonas más elevadas se contemplan el puerto, el Mediterráneo, el núcleo urbano y el Montgó.
Guadalest, una fortaleza entre montañas
El Castell de Guadalest es uno de los pueblos más visitados de Alicante y buena parte de su espectacularidad se debe a su ubicación.
La población histórica se adapta a la roca y conserva restos de antiguas fortificaciones desde las que se contemplan el embalse y las montañas de la Marina Baixa.
La visita permite combinar patrimonio, museos y algunos de los paisajes más reconocibles del interior alicantino.
Banyeres de Mariola y su torre sobre el pueblo
El castillo de Banyeres de Mariola se levanta a más de 800 metros de altitud y domina tanto el casco urbano como el paisaje de los alrededores.
Su torre constituye uno de sus elementos más reconocibles y las vistas ayudan a comprender el valor estratégico que tuvo el enclave.
Además, su proximidad a la Serra de Mariola permite combinar la visita con una jornada de naturaleza.
Una ruta por la historia de Alicante
Santa Bárbara, Villena, Biar, Sax, Castalla, Petrer, Dénia, Guadalest o Banyeres muestran que la provincia conserva un patrimonio defensivo extraordinariamente diverso.
Antes de desplazarse conviene consultar los horarios y condiciones de visita de cada fortaleza, ya que pueden cambiar según la temporada, los trabajos de conservación o la programación municipal.
La recompensa es descubrir una Alicante muy diferente a la de las playas: una provincia de fronteras históricas, fortalezas y pueblos que todavía crecen alrededor de sus castillos.



