Las asociaciones vecinales Laderas del Benacantil – Casco Antiguo y Centro Tradicional de Alicante han expresado su rechazo ante la posibilidad de que el Ayuntamiento reabra el debate sobre el horario de cierre de los veladores, una medida que, según defienden, fue aprobada por consenso hace un año y ha permitido mejorar la convivencia en la ciudad.
Desde ambas entidades recuerdan que en los últimos años se han impulsado acciones necesarias para ordenar y equilibrar la vida urbana, como la peatonalización de varias calles del centro, la actualización de las ordenanzas de vía pública y de contaminación acústica, o la moratoria en la concesión de apartamentos turísticos. También destacan la aplicación de la Zona Acústicamente Saturada (ZAS) en el Casco Antiguo, pendiente aún en el Centro Tradicional.
A su juicio, estas medidas han contribuido a que Alicante sea “una ciudad más respetuosa y atractiva para quienes viven y quienes la visitan”, manteniendo un modelo de turismo sostenible y de calidad. “La ciudad ha seguido creciendo en visitantes que valoran la oferta cultural, gastronómica y de ocio, pero también el respeto al descanso”, señalan.
Los colectivos consideran “incomprensible” que ahora se plantee ampliar los horarios de los veladores, cuando “todo está funcionando mejor que en el pasado” y existen “problemas evidentes de contaminación acústica”. Advierten de que una medida de ese tipo “solo generaría más ruido y conflictos sociales”.
Las asociaciones apelan a que prevalezca el “sentido común” y se mantengan los acuerdos alcanzados, recordando que los horarios actuales no son restrictivos, sino consensuados. Además, comparan la regulación con la de València, donde el cierre entre semana en zonas acústicamente saturadas se fija a las 00.30 horas en temporada alta, frente a la 1.00 en Alicante, lo que a su juicio demuestra que la normativa local es incluso más permisiva.
“Pedimos respeto a las normas aprobadas y a los vecinos de Alicante”, concluyen, insistiendo en que “retroceder en los avances logrados sería un error que afectaría a la convivencia y a la imagen de la ciudad”.


