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Carta por la Libertad de los padres en la Educación de sus hijos

Esther Mendiola, Licenciada en Derecho y madre de dos hijas, escribe un artículo de opinión sobre la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos.

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Escribo esta carta como madre de dos hijas que estudian en un colegio público, en primer lugar, para desahogarme y en segundo lugar, para ayudar a que abran los ojos aquellos otros padres que quieran abrirlos.

Voy a dejar de lado mi ideología política, que por supuesto la tengo, y voy a apelar únicamente a ese Derecho que tenemos los padres a educar a nuestros hijos y al sentido común.

Sentí indignación cuando escuché a una de mis hijas, la de nueve años, contarme que ese día no había tenido clase de religión, sino una clase distinta, impartida por una persona que no era docente de su escuela y que incluso a día de hoy, yo desconozco si era docente, si tenía titulación, en cuyo caso en qué estaba titulada o si había aportado el certificado de no tener antecedentes en delitos sexuales. Repito yo no lo he comprobado.

En dicha sesión, cuenta mi hija que realizaron un juego en el que, a pesar de que no les pedían su identidad, les pidieron que escribieran en papel quién hacía todas y cada una de las tareas domésticas del hogar, si la madre trabajaba o no y en qué e incluso cuántos hijos pensaban tener ellos cuando fueran mayores.

Inmediatamente solicité información al Director del colegio, quien me contestó ese mismo día acerca de esa actividad y otras que iban a desarrollarse durante ese curso: “Diagnóstico de coeducación”, “Aprendiendo la igualdad”… sesiones que tenían que ver todas con la Igualdad de género. De la misma manera que también iban a desarrollar actividades transversales incluídas dentro de un Plan de Acción tutorial que hacía referencia en muchas ocasiones a la educación sexual.

No entiendo porqué nos piden autorización para que nuestros hijos vean una obra de teatro o salgan a cantar villancicos, a los que no dan religión, sino valores y luego no nos la pidan para autorizar que nuestros hijos entren a estas sesiones de educación sexual o de ideología de género.

Impotencia es lo que sentí cuando el director me dijo que no tenía que pedir autorización ninguna a los padres, pues esas actividades eran OBLIGATORIAS al estar recogidas dentro del curriculum de Educación Primaria de la Comunidad Valenciana según Decreto 108/14 de 4 de julio del Consell.

Y yo que creía que mandaba a mis hijas al colegio para que aprendieran y no para que las educaran. Y yo que creía que los padres elegiríamos libremente cómo, cuándo y de qué forma hablar con nuestros hijos de Igualdad o de sexualidad, que éramos LIBRES para elegir la Educación que queremos para nuestros hijos…

El artículo 27.3 de la Constitución española nos ampara al reconocer que “Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación moral y religiosa que esté de acuerdo con sus propias convicciones”.

Sin embargo, yo siento que en los colegios públicos hay un adoctrinamiento ideológico que, disfrazado de Educación, intenta persuadir a las familias que no queremos que ningún gobierno meta sus manos en la educación de nuestros hijos y éste de la Comunidad Valenciana ya lo está haciendo.

Esther Mendiola.
Licenciada en Derecho y madre de dos hijas.

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