La campana del Castillo Fortaleza de Santa Pola ha dejado de sonar de manera provisional después de que los técnicos hayan detectado fisuras y daños estructurales en la Torre del Reloj, concretamente en los puntos de empotramiento del soporte de la campana y del mecanismo que acciona el martillo percutor.
Tras una inspección realizada por los técnicos del Museo del Mar, los arquitectos municipales han elaborado un informe con el objetivo de garantizar la integridad del monumento y la seguridad de las personas. El documento identifica grietas de gran espesor, desprendimientos del revestimiento exterior y pérdidas de cohesión del mortero de cal que recubre la torre.
Aunque el daño es visible principalmente en el revestimiento, los técnicos advierten de que no puede descartarse que las fisuras alcancen el muro de mampostería original, lo que podría comprometer la estabilidad del conjunto ante las vibraciones que genera el uso habitual de la campana.
Medidas cautelares y trabajos de diagnóstico
Como medida inmediata, el Ayuntamiento de Santa Pola ha ordenado el cese del uso de la campana, anulando el mecanismo de percusión para evitar vibraciones que puedan agravar las lesiones detectadas. Además, está prevista la instalación de redes de protección para prevenir la posible caída de cascotes mientras se desarrollan los trabajos.
Durante este periodo, los vecinos dejarán de escuchar las tradicionales campanadas de cuartos y horas, habituales en el centro del municipio. El Ayuntamiento ha señalado que la suspensión se mantendrá únicamente el tiempo necesario para completar el estudio técnico y ejecutar las actuaciones de restauración.
Bien de Interés Cultural (BIC)
El Castillo Fortaleza, construido en el siglo XVI, está declarado Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento y cuenta con un nivel de protección integral. Por este motivo, ya se ha comunicado la situación a la Conselleria de Cultura, que será informada de cada fase del proceso.
En los próximos días se encargará a un especialista en intervención en patrimonio histórico un estudio de diagnosis técnica, que incluirá catas arqueológicas y constructivas para determinar el alcance real de las lesiones en el núcleo del muro. A partir de sus conclusiones se redactará la documentación necesaria para la restauración del mortero y la consolidación estructural, siguiendo los criterios de conservación exigidos para un BIC.


