El Instituto Tecnológico AIJU, con sede en Ibi, trabaja en una tecnología que permitirá utilizar robots humanoides en entornos complejos y potencialmente peligrosos. El objetivo es que puedan asumir tareas de inspección, mantenimiento y asistencia sin necesidad de exponer directamente a las personas a estas situaciones.
El desarrollo forma parte del proyecto ROCCA, una iniciativa de I+D en el ámbito de la Seguridad y la Defensa. AIJU participa junto a otros seis centros nacionales en la creación de soluciones de robótica avanzada capaces de operar en escenarios de difícil acceso.
Uno de los principales avances alcanzados es la validación de una arquitectura que conecta un robot físico con su gemelo digital. El sistema permite sincronizar sus movimientos en tiempo real y constituye un paso previo para desarrollar herramientas de supervisión remota y teleoperación más intuitivas.
Daniel Sánchez, doctor en Robótica e ingeniero de Proyectos en AIJU, explica que «antes de que un robot humanoide pueda realizar tareas útiles, es necesario que exista una comunicación fluida entre el operador, el sistema robótico y su entorno digital. Ese es precisamente el tipo de capacidad que estamos desarrollando».
El sistema permite que los movimientos realizados por el robot se reproduzcan simultáneamente en su representación virtual. A su vez, las instrucciones enviadas desde ese entorno digital pueden trasladarse hasta la máquina física.
Llevar al especialista hasta entornos peligrosos
Esta conexión abre la puerta a modelos de presencia remota en los que un profesional pueda intervenir desde un lugar seguro. De esta forma, el especialista no tendría que desplazarse físicamente hasta zonas de difícil acceso o que puedan suponer un riesgo.
La aplicación resulta especialmente relevante en los ámbitos de la Seguridad y la Defensa. Entre los posibles usos figuran la inspección y el mantenimiento de drones, la asistencia sobre equipamiento especializado y otras operaciones en escenarios donde la presencia humana resulta complicada o desaconsejable.
Alfonso López, responsable técnico de proyectos y especialista en tecnologías digitales en AIJU, señala que «el objetivo es trasladar las capacidades de un especialista allí donde no resulta viable desplazar a ese especialista. Esto puede facilitar la inspección de equipos, la asistencia técnica y determinadas operaciones de mantenimiento en entornos complejos o potencialmente peligrosos».
Desde el centro tecnológico subrayan que estas soluciones no persiguen reemplazar a los profesionales. «La finalidad no es sustituir a las personas, sino permitir que puedan actuar de forma segura allí donde actualmente existen limitaciones físicas, logísticas o de seguridad», explica López.
Controlar un robot mediante realidad virtual
El proyecto también contempla avanzar hacia sistemas de teleoperación inmersiva. La tecnología permitirá que los operadores utilicen gafas de realidad virtual y mandos para interactuar con un entorno digital y trasladar posteriormente sus movimientos al robot físico.
Este modelo busca simplificar el manejo de las plataformas robóticas. Frente a sistemas que requieren programar instrucciones concretas, el operador podría realizar determinados movimientos de una manera más natural y conseguir que el robot los reproduzca.
«El operador dejaría de dar órdenes paso a paso para interactuar con el sistema de una forma mucho más parecida a como interactúa con el mundo físico», explica el equipo del proyecto.
AIJU trabaja así en una infraestructura que busca facilitar el salto de la robótica desde los entornos controlados hacia operaciones reales. La comunicación entre la persona, la máquina y su representación digital constituye una de las piezas necesarias para que los futuros robots humanoides puedan asumir tareas útiles en escenarios complejos.



