El alcalde de Guardamar del Segura, José Luis Sáez, ha respaldado la reciente sentencia del Tribunal Constitucional sobre la ley valenciana de Costas, que ha despejado el camino para derribar las casas de la playa de Babilonia y recuperar ese tramo del litoral, mientras los vecinos han anunciado que seguirán peleando por mantener sus viviendas.
Sáez, del PSPV-PSOE, ha explicado que está satisfecho con la resolución del alto tribunal, que ha estimado un recurso del Gobierno central contra la normativa autonómica que buscaba proteger estas construcciones frente a la aplicación de la Ley de Costas estatal.
Según ha indicado, el objetivo del Ayuntamiento ha sido siempre avanzar hacia la regeneración ambiental de este enclave. ‘Lo que queríamos era recuperar cuanto antes un entorno privilegiado de nuestra playa’, ha señalado en un encuentro con los medios.
El alcalde ha recordado que ya en 2018, cuando caducaron las concesiones de las viviendas, el entonces Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, integrado en el Gobierno del PP de Mariano Rajoy, se mostró dispuesto a recuperar el título concesional y a restaurar la zona.
Posición del Ayuntamiento y plazos judiciales
Sáez ha subrayado que ‘el Ayuntamiento se posicionó también a favor de esa decisión’, es decir, a favor de la recuperación del tramo de costa afectado y de la restauración del frente litoral.
No obstante, ha matizado que, si el Gobierno hubiera optado en su momento por mantener las viviendas, esa continuidad ‘tenía que ser en condiciones’, permitiendo a los propietarios reparar los inmuebles y mejorar también el entorno inmediato.
‘Lamentablemente hemos tenido que esperar prácticamente 8-9 años más para que las diferentes resoluciones judiciales dieran la razón al Ministerio’, ha destacado el regidor, en referencia a la larga tramitación de los recursos en los tribunales.
A su juicio, la reciente sentencia del Tribunal Constitucional ‘confirma que toda esa circunstancia que había puesto sobre la mesa la Generalitat Valenciana, con las modificaciones de la ley de costas, con la declaración de núcleo de interés etnológico, que también necesitaba también informe por parte del Ayuntamiento y que nunca se solicitó, da como consecuencia vía libre para que el Ministerio pueda ejecutar cuanto antes esa acción’.
Con este fallo, el Consistorio considera que se han despejado las dudas legales sobre la normativa autonómica y que el Ministerio ya cuenta con respaldo suficiente para acometer la demolición de las casas y la posterior recuperación del dominio público marítimo-terrestre en esta zona de Guardamar del Segura.
Tristeza e indignación entre los vecinos
En el otro lado del conflicto, varios vecinos de la playa de Babilonia han expresado su tristeza por el desenlace judicial y han asegurado que no se resignan a perder sus casas, muchas de ellas ligadas a la misma familia durante generaciones.
Estos residentes han insistido en que seguirán recurriendo a todas las vías posibles para tratar de salvar las viviendas, pese a que el margen legal se ha reducido tras el pronunciamiento del Tribunal Constitucional.
Uno de ellos, David, ha reconocido que el cambio climático influye en la pérdida de arena, pero ha señalado también al espigón construido en la desembocadura del río Segura, a pocos kilómetros de la playa.
‘Es cierto que el cambio climático está detrás de la pérdida de metros de playa, pero también el espigón que se construyó en la desembocadura del río Segura, a pocos kilómetros de aquí’, ha explicado. ‘Eso ha afectado aquí, a la playa del Pinet y a toda la costa de la Vega Baja’, ha asegurado.
En la misma línea se ha pronunciado María Asunción, cuyo hijo reside en esta zona. A su juicio, ‘nos pusieron un espigón que no deja que la arena transcurra a este lado’, lo que, según denuncia, ha acelerado la erosión y ha dejado las viviendas mucho más expuestas al mar.
Unai, que representa la quinta generación de su familia en la playa de Babilonia, ha puesto el acento en el vínculo sentimental que muchos propietarios mantienen con estas casas levantadas junto al mar.
‘Esta casa tiene un valor para nosotros que es muy difícil expresarlo con palabras’, ha afirmado, antes de añadir que no entiende ‘tanto odio contra estas casas para tumbarlas’.
Las declaraciones de los vecinos reflejan la fractura entre el objetivo de regeneración ambiental del litoral, defendido por las administraciones, y el deseo de los propietarios de conservar unas viviendas que consideran parte de su historia familiar y de la identidad de la zona.



