Un juzgado de València ha absuelto a los once activistas de Greenpeace acusados de desórdenes públicos por bloquear en 2021 la entrada de un buque gasero en el Puerto de Sagunto, al no apreciar la magistrada actos de violencia o intimidación suficientes para alterar de forma grave la paz pública.
Según la resolución
Según la resolución, dictada por la magistrada de la Plaza 8 de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de València, los hechos no encajan en el tipo penal de desórdenes públicos agravados que se atribuía a los ecologistas. La jueza ha considerado que la protesta afectó al tráfico portuario, pero no ha apreciado que se produjeran conductas violentas ni intimidatorias con la entidad que exige el Código Penal para condenar por este delito.
La sentencia, comunicada por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana, ha dejado abierta la posibilidad de recurso. Las partes personadas pueden presentar una apelación ante la instancia superior si discrepan de la interpretación jurídica realizada por la magistrada.
El juicio
El juicio se celebró el pasado 23 de septiembre en València y se prolongó durante más de nueve horas de vista oral. Durante la sesión, el Ministerio Fiscal modificó su calificación y redujo la petición de pena de prisión para los once activistas, que inicialmente era de cinco años de cárcel.
Finalmente, la Fiscalía ha rebajado su solicitud a dos años y seis meses de prisión para cada uno de los acusados. El cambio se ha debido, según explicó el propio Ministerio Público, a ‘un error’ en la aplicación de una versión del Código Penal que ya no estaba vigente en el momento de los hechos.
Los hechos
Los hechos se remontan al 26 de octubre de 2021, cuando el barco Esperanza de Greenpeace participó en una acción de protesta frente al Puerto de Sagunto. La embarcación ecologista bloqueó la entrada del buque Merchant, procedente de Estados Unidos, que transportaba 138.000 metros cúbicos de gas licuado.
Durante la acción se emplearon además cuatro lanchas neumáticas, que se aproximaron al gasero y pintaron en el lateral de su casco la frase ‘NO + GAS’. La protesta pretendía denunciar el uso continuado de combustibles fósiles y el impacto ambiental asociado a su transporte y consumo.
En el transcurso de la movilización, uno de los ecologistas se encaramó al ancla del Merchant para ejercer resistencia y reforzar el bloqueo de la maniobra. Esta actuación dificultó la entrada del buque en el puerto saguntino, que finalmente accedió a las instalaciones doce horas más tarde de lo previsto.
La jueza ha analizado estas actuaciones, incluida la presencia en el ancla y el uso de las lanchas neumáticas, y ha concluido que no se ha acreditado una violencia real contra personas ni una intimidación capaz de generar un peligro grave para el orden público. Por ello ha decidido absolver a los once activistas que se sentaron en el banquillo.
Con esta resolución, el juzgado ha cerrado en primera instancia un procedimiento que ha enfrentado la estrategia de protesta de un grupo ecologista con la interpretación más estricta del delito de desórdenes públicos. La respuesta definitiva al caso dependerá ahora de si se presenta recurso y de lo que resuelvan los tribunales superiores en los próximos meses.





