El fenómeno que da color rosa a la laguna de Torrevieja

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La elevada concentración de sal y los microorganismos adaptados a un ambiente extremo explican el color de uno de los paisajes más sorprendentes de la provincia de Alicante

A primera vista parece una imagen retocada. Una enorme extensión de agua adquiere tonalidades rosas que, dependiendo de la luz y de las condiciones de la laguna, pueden ir desde un tono suave hasta colores mucho más intensos. Sin embargo, el paisaje existe y está en el sur de la provincia de Alicante. Es la laguna de Torrevieja, conocida popularmente como Laguna Rosa y convertida en una de las imágenes más reconocibles de la Vega Baja.

Su apariencia no responde a ningún fenómeno artificial. La explicación está en las extraordinarias condiciones del agua y en los organismos capaces de sobrevivir en ellas. La laguna forma parte del Parque Natural de las Lagunas de La Mata y Torrevieja, un espacio protegido de 3.700 hectáreas, de las que aproximadamente 2.100 corresponden a las dos grandes láminas de agua. La de Torrevieja ocupa unas 1.400 hectáreas y la de La Mata, alrededor de 700.

Laguna de Torrevieja. Werner Wilmes CC-BY-2.0

¿Por qué el agua de Torrevieja es rosa?

La clave está en la sal. La laguna de Torrevieja es un medio hipersalino en el que únicamente determinados organismos son capaces de desarrollarse. Entre ellos se encuentra la microalga Dunaliella salina, además de diferentes microorganismos halófilos adaptados a concentraciones extremas de sal.

Estos organismos producen pigmentos, especialmente carotenoides, que pueden aportar tonalidades rojizas, anaranjadas y rosadas a las aguas muy salinas. Los estudios sobre lagos hipersalinos relacionan precisamente la aparición de estos colores con la presencia de algas como Dunaliella salina y microorganismos halófilos productores de pigmentos.

La propia información turística oficial de Torrevieja vincula el característico tono de la laguna a la alta concentración salina y a los organismos que viven en este ecosistema, entre ellos Dunaliella salina.

El color tampoco tiene por qué presentar siempre la misma intensidad. Las concentraciones de sal, la actividad de los microorganismos, la temperatura y las condiciones ambientales pueden influir en el aspecto que ofrece el agua. Por eso una fotografía tomada en un momento concreto no garantiza que el visitante encuentre exactamente la misma tonalidad otro día.

Dos lagunas juntas, pero de colores muy diferentes

Uno de los aspectos más curiosos del parque natural es que sus dos grandes lagunas presentan características visuales muy distintas pese a encontrarse una junto a otra.

La de La Mata suele presentar tonos verdosos, mientras que la de Torrevieja destaca por sus tonalidades rosadas. No son, sin embargo, dos espacios completamente independientes. Un canal comunica ambas depresiones y el sistema también está conectado artificialmente con el Mediterráneo mediante El Acequión.

Esta conexión resulta fundamental para entender otra de las características de la zona: las lagunas forman parte de un sistema salinero. La Mata funciona como depósito calentador y concentrador, mientras que la cristalización y la recolección de la sal se realizan en Torrevieja.

Una laguna estrechamente ligada a la historia de Torrevieja

La sal no solo explica buena parte del paisaje. También ayuda a entender el nacimiento y desarrollo de la propia ciudad.

La explotación salinera de la laguna de Torrevieja comenzó en el siglo XVIII después de comprobarse la calidad y cantidad de la sal que se formaba en sus orillas. Con el tiempo, esta actividad se convirtió, junto con la pesca y la navegación, en uno de los grandes pilares económicos de la localidad.

El sistema fue transformándose hasta alcanzar una escala industrial. Durante el siglo XX comenzó además a llegar hasta Torrevieja salmuera procedente del yacimiento salino de Pinoso, transportada hasta las lagunas para incrementar la producción. Actualmente se extraen en torno a medio millón de toneladas de sal al año, aunque la cantidad puede variar dependiendo de las condiciones meteorológicas y de la propia explotación.

Las enormes montañas blancas que pueden observarse junto a la laguna, conocidas como garberas, son precisamente acumulaciones de la sal obtenida antes de su tratamiento y distribución.

Un ecosistema extremo que también está lleno de vida

Que las condiciones sean extremas no significa que la laguna esté vacía de vida. Al contrario, el parque natural constituye uno de los grandes humedales del sur de Alicante y tiene especial importancia para numerosas especies de aves.

El conjunto de La Mata y Torrevieja está reconocido como humedal de importancia internacional dentro del Convenio Ramsar y forma parte de la Red Natura 2000, además de estar protegido como Zona de Especial Protección para las Aves. Junto con El Hondo y las Salinas de Santa Pola, integra uno de los grandes conjuntos de humedales del sur de la provincia.

Entre sus habitantes más conocidos se encuentran los flamencos, cuya presencia añade todavía más color a un paisaje ya de por sí singular. Las condiciones salinas favorecen asimismo comunidades biológicas muy especializadas que han despertado interés científico por la capacidad de determinados microorganismos para vivir en ambientes donde la mayoría de las especies no podrían sobrevivir. Investigadores de la Universidad de Alicante han señalado precisamente el potencial de estos ambientes hipersalinos alicantinos para estudiar microorganismos extremófilos y sus posibles aplicaciones biotecnológicas.

No es una playa rosa

La espectacular apariencia del agua ha convertido la laguna en un reclamo fotográfico, especialmente desde la expansión de las redes sociales. Pero conviene no confundirla con una playa o una zona de baño convencional.

Se trata a la vez de un parque natural protegido y de una explotación salinera en funcionamiento, por lo que los visitantes deben respetar los itinerarios, las zonas autorizadas y las indicaciones existentes en el espacio. La información turística oficial insiste en evitar cualquier comportamiento que pueda alterar el equilibrio de la laguna.

De hecho, el Ayuntamiento y la empresa salinera trabajan en un proyecto específico para habilitar en el futuro una zona controlada de baño vinculada a las antiguas instalaciones de La Química, lo que confirma que el acceso recreativo al agua no puede realizarse actualmente como si se tratase de una playa cualquiera.

Mucho más que una fotografía

La Laguna Rosa se ha convertido en uno de los paisajes más fotografiados de Torrevieja, pero detrás de su atractivo visual existe una combinación poco habitual de naturaleza, microbiología, industria e historia.

Su agua rosa es la parte más visible de un sistema mucho más complejo. Las dos lagunas, la conexión con el Mediterráneo, la elevada salinidad, los microorganismos capaces de vivir en condiciones extremas y varios siglos de aprovechamiento de la sal han terminado creando un paisaje que difícilmente podría entenderse sin todos esos elementos.

Y precisamente ahí reside buena parte de su singularidad: el rosa que ha hecho famosa a Torrevieja no es un decorado, sino la señal visible de uno de los ecosistemas más extremos de la provincia de Alicante.