La Almadraba abre al público con 25.000 metros cuadrados regenerados y la villa romana visitable

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El nuevo espacio litoral incorpora una inversión de 6,8 millones, drenaje sostenible, zonas peatonales y la puesta en valor del yacimiento donde apareció la Venus de Alicante

El nuevo espacio de La Almadraba ya ha abierto al público tras las obras de reurbanización y regeneración ambiental ejecutadas en una superficie de 25.000 metros cuadrados. Además, la inversión ha sido de 6,8 millones de euros. La actuación forma parte del plan de regeneración del litoral de Alicante y ha permitido crear una zona renaturalizada junto al mar. También ha mejorado la accesibilidad y puesto en valor el yacimiento romano de La Almadraba-Camping Bahía.

El alcalde de Alicante, Luis Barcala, ha destacado durante la visita al nuevo espacio que se trata de “uno de los proyectos más emblemáticos que se han llevado a cabo en las últimas décadas en Alicante”. Según ha señalado, la intervención ha permitido recuperar un amplio espacio natural para el disfrute ciudadano. Asimismo, ha incorporado un sistema de drenaje de aguas pluviales y ha hecho visitable la villa romana de La Almadraba.

Barcala también ha subrayado la relevancia del hallazgo de la conocida como Venus de Alicante, una cabeza romana de mármol localizada durante los trabajos arqueológicos. Según el Ayuntamiento, está llamada a convertirse en un icono de la ciudad.

Representantes del tejido económico, cultural y social, vecinos de la zona e integrantes de la Corporación Municipal han recorrido este miércoles el nuevo ámbito. Este espacio ha sido financiado con fondos europeos Next Generation a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Asimismo, cuenta con apoyo del Plan Territorial de Sostenibilidad Turística en Destino.

Un nuevo espacio litoral con zonas peatonales y drenaje sostenible

La actuación ha incluido la regeneración ambiental de La Almadraba y la creación de nuevos espacios de esparcimiento en un entorno de 25.000 metros cuadrados. Además, el proyecto ha mejorado la movilidad, la accesibilidad y la seguridad del ámbito. Ha reforzado su conexión con el club náutico y ampliado el paseo peatonal por el litoral.

Las calles Corbeta y Almadraba se han peatonalizado para potenciar el carácter de parque junto al mar. El nuevo espacio cuenta con mobiliario urbano, zonas de descanso, juegos infantiles, lavapiés, fuentes, aparcabicis, pasarelas de madera y hormigón, sillas y bancos. También se ha renovado el colector existente.

Uno de los elementos técnicos más destacados es el sistema sostenible de drenaje previsto para episodios de lluvias fuertes. La infraestructura permite reducir la velocidad del agua de escorrentía y canalizar sus recorridos mediante un aljibe de 786 metros cúbicos. Además, cuenta con un canal abierto para minimizar arrastres hacia la playa y un canal filtrante para el almacenamiento y laminación de las escorrentías.

El proyecto se completa con la restauración paisajística y la renaturalización del entorno. La intervención ha incorporado nueva vegetación, ha conservado parte de la existente y ha modificado la topografía para habilitar recorridos peatonales accesibles.

Un edificio semienterrado para servicios municipales

La reurbanización también ha supuesto el traslado del quiosco situado en Dominio Público Marítimo Terrestre a una zona verde acondicionada. El objetivo ha sido activar el espacio público generado.

Además, el antiguo edificio de servicios de emergencias del Ayuntamiento se ha sustituido por una construcción semienterrada con cubierta vegetal, diseñada para reducir su impacto ambiental e integrarse en el conjunto. Este inmueble acoge servicios de Policía Local, Protección Civil, Salvamento Marítimo, aseos públicos y un almacén general.

La villa romana de La Almadraba y la Venus de Alicante

Uno de los principales hitos del proyecto ha sido el descubrimiento y la puesta en valor de una villa romana con ocupación documentada entre los siglos III a. C. y IV d. C. En este enclave apareció la Venus de Alicante, una cabeza romana de mármol en muy buen estado de conservación. Está datada entre los siglos I y II d. C.

La pieza se expondrá en un museo alicantino y se ha convertido en el principal símbolo del yacimiento. Junto a ella, las excavaciones han revelado estructuras de viviendas, monedas y abundante material cerámico, en algunos casos muy bien conservado.

Entre los restos documentados figuran cerámicas campanienses, cerámicas ibéricas pintadas, monedas del periodo de Antonino Pío, terras sigillatas de distinta procedencia y tipología, cerámica de paredes finas y cerámica común. Estos materiales permiten situar una ocupación prolongada en el tiempo. Hay un periodo de mayor esplendor entre los siglos I y II d. C., en época altoimperial romana.

El yacimiento mantiene una relación directa con la cercana Lucentum, aunque los restos apuntan a una ocupación más amplia. Las estructuras de viviendas localizadas, de las que se conservaban principalmente los cimientos, se han recrecido en algunos puntos para facilitar la interpretación del espacio.

El recorrido visitable se completa con pasarelas peatonales de madera y paneles informativos. Estos elementos permiten conocer de cerca las características del enclave y los hallazgos arqueológicos asociados.