La UMH logra reducir el daño de la cirrosis en ratones con fármacos epigenéticos

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Un estudio liderado en Elche demuestra que varios tratamientos experimentales reducen la inflamación y la fibrosis hepática, aunque todavía no tienen aplicación directa en pacientes

La Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH) ha liderado un estudio que ha logrado reducir el daño hepático en ratones con cirrosis mediante fármacos capaces de regular la actividad de determinados genes sin modificar la secuencia del ADN. La investigación ha demostrado que estos tratamientos experimentales disminuyen la inflamación hepática, limitan la fibrosis e incluso revierten parcialmente el daño asociado a esta enfermedad crónica.

La cirrosis hepática deteriora de forma progresiva el funcionamiento del hígado. En España, provoca alrededor de 5 muertes por cada 100.000 habitantes. La enfermedad hace que el órgano sustituya tejido sano por cicatrices fibrosas, lo que altera su estructura y dificulta su funcionamiento. Actualmente, los tratamientos se centran en frenar el avance del daño, tratar la causa y controlar las complicaciones. En los casos más avanzados, el trasplante sigue siendo la única opción.

El trabajo, publicado en la revista Hepatology Communications, se centra en la epigenética, una rama de la genética que estudia cómo se regula la actividad de los genes sin alterar la información genética. “La idea es actuar sobre las señales químicas que indican a las células qué genes deben activarse o silenciarse en cada momento”, explica el investigador del Departamento de Medicina Clínica de la UMH Rubén Francés Guarinos, colíder del estudio. “Es una forma de modificar el comportamiento celular sin alterar la información genética”, subraya.

Una proteína protectora del hígado

El equipo investigador ha centrado el estudio en la proteína LSECtin, una molécula con función protectora presente en determinadas células del hígado. En condiciones normales, esta proteína ayuda a equilibrar la respuesta inmunitaria y evita una inflamación excesiva.

Sin embargo, durante la progresión de la cirrosis, los niveles de LSECtin disminuyen. Esta caída favorece la proliferación de células inmunitarias proinflamatorias, especialmente los linfocitos Th17, que mantienen un estado inflamatorio persistente. Ese proceso favorece la aparición de nuevas cicatrices fibrosas y acelera el deterioro del hígado.

“Observamos que, al restaurar la expresión de LSECtin mediante compuestos epigenéticos, conseguíamos reducir esa respuesta inflamatoria y frenar la progresión de la fibrosis”, señala la investigadora de la UMH Esther Caparrós Cayuela, también colíder del trabajo.

Resultados en ratones y una posible nueva vía terapéutica

El equipo ha utilizado un modelo experimental de cirrosis inducida en ratones y ha evaluado distintos inhibidores de enzimas epigenéticas. Estos compuestos actúan sobre modificaciones químicas del ADN y de las histonas, proteínas que ayudan a organizar el material genético dentro de las células.

Aunque el estudio no tiene todavía aplicación directa en pacientes, los resultados han mostrado que varios tratamientos recuperan niveles de LSECtin similares a los de animales sanos. Además, reducen la acumulación de tejido cicatricial, limitan la expansión de células inmunitarias proinflamatorias y mejoran distintos parámetros relacionados con la función hepática.

“Dado que la restauración de LSECtin mejora la cirrosis, este descubrimiento abre una vía de tratamiento completamente nueva para mitigar el daño en las enfermedades hepáticas crónicas”, concluye Caparrós. El grupo investigador de la UMH ha registrado una solicitud de patente para el uso de uno de estos compuestos epigenéticos como tratamiento antifibrótico.

La investigación ha sido liderada por el Grupo de Inmunobiología Hepática e Intestinal del Departamento de Medicina Clínica de la UMH, integrado en el Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche y en el Centro de Investigación Biomédica en Red de Enfermedades Hepáticas y Digestivas. También han colaborado el CIMA-Universidad de Navarra y el Instituto de Investigaciones Sanitarias de Navarra.