El torero Rafael de Paula, figura legendaria de la tauromaquia y uno de los grandes iconos del toreo artístico del siglo XX, ha fallecido este domingo en Jerez de la Frontera a los 85 años. Con su muerte, desaparece una de las personalidades más singulares y admiradas del toreo moderno. Su elegancia y sentimiento en la plaza marcaron a varias generaciones.
Biografía
Nacido en Jerez en 1940 bajo el nombre de Rafael Soto Moreno, debutó como novillero en 1958. Tomó la alternativa dos años después, en 1960, en Ronda, con Antonio Ordóñez como padrino. Su carrera, irregular pero profundamente artística, estuvo marcada por tardes memorables en Madrid, Sevilla y Jerez. Su capote y su muleta fueron sinónimo de inspiración, pureza y duende.
Su estilo pausado y melancólico, capaz de convertir cada pase en una expresión de arte, le valió el reconocimiento del mundo taurino y cultural. En 2002 fue distinguido con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, un reconocimiento que elevó su figura más allá del ruedo.
Dos días de luto
El Ayuntamiento de Jerez ha decretado dos días de luto oficial y ha anunciado que el funeral se celebrará en la iglesia de Santiago, en el barrio donde nació y creció el maestro. Numerosos profesionales y aficionados han expresado su admiración y pesar por la pérdida de un torero que hizo del arte una forma de vida.
Su arte será siempre inmortal.
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Jerez a Rafael de Paula. pic.twitter.com/BpZgFKCgrb
⚫️Luto oficial en el municipio de Jerez de la Frontera. pic.twitter.com/OykcwXjQsQ
— Ayuntamiento de Jerez (@ciudadjerez) November 2, 2025
Rafael de Paula fue, más que un torero, un símbolo de autenticidad y sensibilidad. Su legado permanecerá en la memoria colectiva del toreo como el de un genio imprevisible, capaz de transformar una faena en poesía.


