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La Concejalía de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Santa Pola ha presentado los resultados del proceso de presupuestos participativos de 2018, los primeros impulsados desde el ayuntamiento en toda su historia, y en el que la ciudadanía ha podido expresar algunas de sus necesidades y preocupaciones.

Para llevar a cabo el proceso se ha configurado un grupo motor de diez personas, coordinado por la técnica de Participación Ciudadana del Ayuntamiento, Begoña Igual, y por Elena Saiz, miembro del Departamento de Metodología en las ciencias del comportamiento y de la salud de la Facultad de Psicología de la UNED. Este grupo elaboró un autorreglamento de gestión del proceso, que ha permitido garantizar el cumplimiento de cada una de las fases, pasando por las asambleas previas, convocatorias, votaciones, etc. Todo ese proceso ha culminado en la obtención de los datos estadísticos cuantitativos y cualitativos del proceso.

En una primera fase de recogida de propuestas, se recibieron 57 formularios con más de 100 propuestas. Tras realizar los correspondientes informes de viabilidad y seleccionar aquellas propuestas que cumplían el reglamento establecido, 17 han sido las sometidas a votación. Una de las debilidades es que muchas de las propuestas no venían cuantificadas económicamente. La mayoría de propuesta eran muy generales. No obstante, no todas las propuestas recibidas tienen un gasto económico y la mayoría se adoptarán como líneas políticas prioritarias asumidas por las distintas concejalías, tanto las que han sido sometidas a votación como las que no.

En la fase de votación, que finalizó el 31 de enero, se han emitido 135 votos, de los cuales 127 han sido válidos. Las propuestas con una mayor puntuación han sido también las propuestas con mayor número de votos, es decir, elegidas como preferidas por un elevado porcentaje de participantes. Las tres propuestas favoritas han sido la instalación de un parque infantil inclusivo, la incorporación de salas de estudio y ordenadores, y una propuesta de ocio nocturno bajo el nombre de “La Nit és Jove”, que promueva la prevención de riesgos juveniles y ofrezca alternativas culturales y deportivas.

Otras propuestas destacadas han sido la mejora de la accesibilidad para personas con movilidad reducida en ciertas zonas de Santa Pola, la rehabilitación de un local municipal que se destinará a asociaciones juveniles y actividades socioculturales, la instalación de zonas de ajedrez en la calle, una pasarela ancha en la playa de La Gola, un toldo en el skate park o permitir la inscripción de menores de 14 años en la Carrera Popular de La Festa.

El concejal del área, Samuel Ortiz, asegura que este proceso ha sido “un proyecto piloto que ha partido de cero, sin disposición ni línea presupuestaria al uso, y sin apenas recursos, tanto humanos como económicos”. Se ha llevado a cabo, ha dicho, “con mucho esfuerzo y trabajo personal”. Pese a ello, “la participación ha sido más que digna y aceptada en el contexto en el que estamos de que partíamos de menos diez, por decirlo de alguna manera”. Este proceso, ha destacado, se ha llevado a cabo sin intervención política por parte del equipo de gobierno, de manera totalmente autónoma.

“En un municipio de unos 30.000 habitantes como es Santa Pola, contamos con que ha habido una baja participación”, ha señalado la técnica Begoña Igual, a lo que ha añadido que, a pesar de ello, este proceso servirá para mejorar en futuros presupuestos participativos. “Precisamente este tipo de proyectos tienen el objetivo de detectar los fallos antes de llevar a cabo una experiencia a mayor escala, que implique mayores recursos económicos y humanos”, ha explicado la metodóloga Elena Saiz.

“Nos hemos dado cuenta de que se necesitan más recursos en la próxima edición para poder llegar a sectores de la población a los que en una primera fase no hemos podido llegar. Por ejemplo, las personas de la tercera edad son más participativas, pero están menos representadas, así como los menores, en la fase de formulación de propuestas”. Para ello, algunas de las ideas planteadas pasan por la especificación de los formularios o por ir a los institutos a informar sobre el proceso de participación ciudadana.

Para estos primeros presupuestos participativos se colocaron 5 buzones en diferentes recursos municipales, además de llevar a cabo divulgación en las calles, redes sociales, web del Ayuntamiento, correos electrónicos, reuniones, etc. Se ha previsto que en el próximo año haya un formulario web para aportar propuestas, además de mantener el PDF rellenable y el resto de métodos físicos.

Desde la Concejalía de Participación Ciudadana han señalado que todo el proceso ha sido transparente y que, en el momento en que las personas se implican a la hora de formular propuestas de necesidades a las que el Ayuntamiento no llega porque no está en la calle, se incrementa la participación en la fase del voto. “Cuando se inició este proyecto también nos lo tomamos como una nueva forma de conectar con la población para ver cuáles eran realmente sus necesidades. Quien mejor que el propio ciudadano que sabe dónde falta una papelera, dónde falta iluminación, etc.”, ha apuntado Saiz.

En abril comenzará el nuevo proceso para los presupuestos participativos de 2019.

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