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jueves, febrero 5, 2026

Las obras de emergencia en las cubiertas de edificios históricos de la UA finalizarán en septiembre

La actuación en Ciencias IV y en los pabellones 9 y 10 se inició tras la evacuación de aulas y laboratorios en diciembre por riesgo estructural

La Universidad de Alicante está ejecutando una actuación de emergencia en las cubiertas de varios de sus edificios históricos tras detectarse un riesgo cierto y elevado de colapsos parciales en las zonas bajo cubierta inclinada. Los trabajos afectan al edificio de Ciencias IV y a los pabellones 9 y 10 y tienen como objetivo eliminar situaciones de peligro y permitir la recuperación progresiva de la actividad universitaria en condiciones de seguridad.

La intervención se puso en marcha el pasado mes de diciembre, cuando la Universidad acordó evacuar de forma inmediata los edificios afectados tras constatarse daños en las cubiertas de teja. Esta decisión obligó a reubicar temporalmente la docencia y la investigación en otras zonas seguras del campus, al tiempo que se activaban las medidas necesarias para abordar la reparación urgente de los inmuebles.

Las obras se han tramitado mediante contratación de emergencia, al amparo del artículo 120 de la Ley de Contratos del Sector Público, después de varias inspecciones técnicas y de un dictamen preceptivo que advertía del riesgo de nuevos colapsos incontrolados. En este contexto, la Universidad ha mantenido limitados los accesos a determinadas áreas hasta garantizar la eliminación del riesgo y la puesta en servicio de los edificios.

La rectora, Amparo Navarro, ha visitado estse jueves los trabajos acompañada por el vicerrector de Infraestructuras, Sostenibilidad y Salud Laboral, Salvador Ivorra, junto al arquitecto director de las obras, Antonio Salmerón, su equipo técnico, representantes de la empresa adjudicataria y personal del Servicio de Infraestructuras de la Universidad. Durante el recorrido se han supervisado las zonas afectadas y el desarrollo de las distintas fases de la intervención.

Edificios históricos con estructura aprovechable

Los pabellones intervenidos son construcciones históricas de origen militar, edificadas en 1941, que conservan una estructura principal basada en cerchas metálicas y correas de perfiles IPN, con elementos auxiliares de madera y cobertura de teja. Los informes técnicos incorporados al expediente concluyen que la estructura principal puede aprovecharse y que no se prevé la incorporación de nuevas cargas de uso, centrando la actuación en la sustitución de los elementos de cubierta y sistemas auxiliares deteriorados.

En este sentido, la intervención contempla demoliciones y desmontajes selectivos en las cubiertas inclinadas, con la retirada progresiva de tejas, fábrica cerámica y subestructura, y su posterior reconstrucción mediante soluciones constructivas actuales, como paneles bajo teja tipo sándwich. Todo ello se realiza manteniendo la imagen exterior característica de los pabellones, al tratarse de edificios con valor patrimonial dentro del campus.

Durante las obras se han adoptado medidas específicas para proteger las bancadas y los equipos de los laboratorios, con el fin de evitar daños derivados de los trabajos y garantizar la conservación de los espacios interiores.

Seguridad, fases y plazos

El vicerrector de Infraestructuras ha explicado que las obras se están ejecutando con un control exhaustivo de la seguridad, cumpliendo de forma estricta la normativa de prevención de riesgos laborales tanto para el personal universitario como para el de la empresa adjudicataria. Al mismo tiempo, los trabajos se desarrollan mediante una planificación por fases, lo que permite compatibilizar la ejecución con el cumplimiento de los plazos previstos.

Los trabajos comenzaron el 19 de diciembre y se han mantenido de forma continuada desde entonces. La previsión es que la intervención concluya de manera escalonada, con el cierre de las últimas actuaciones durante el mes de septiembre.

La inversión estimada para el conjunto de las obras se sitúa actualmente por encima de los 2,5 millones de euros, en el marco de un contrato tramitado por emergencia y limitado a lo estrictamente indispensable para eliminar el riesgo y posibilitar la puesta en servicio de los edificios.

Más allá de una reparación puntual, la Universidad prevé que la sustitución de capas y elementos antiguos deteriorados y la incorporación de sistemas actuales contribuya a aligerar cargas innecesarias y a mejorar el comportamiento global de las cubiertas, con una mejor impermeabilización, ventilación y un mayor confort térmico en los espacios inferiores, tal y como recomiendan los informes técnicos.