Algunos sectores del PP buscan ya a un líder para suceder a “la inevitable debacle de Bonig”

Diversos miembros de Génova y Plaza América empiezan a pensar ya en 2023. Los malos resultados en las encuestas, sumado a los conflictos internos que la líder autonómica ha tenido desde que fue proclamada presidenta, le han valido la desconfianza de los suyos.

La política por mucho que parezca un juego de distancias cortas, es una carrera de etapas y hay que tener la mirada puesta tanto en la siguiente meta como en el total del trayecto. Así es como algunos líderes miran desde Valencia y Madrid un futuro poco halagador de cara a los próximos comicios electorales para la vallera Isabel Bonig. Cuando el resultado de 2019 parece “una debacle inevitable” según fuentes vinculadas a la ejecutiva regional, hay quien desecha a la presidenta de la ecuación y mira en el horizonte para poner solución a la pérdida de votos de cara a la cita electoral de 2023.

Han sido muchos los frentes abiertos y pocas las confianzas que ha tenido en los suyos, prueba de ello es que pocos han prosperado tanto como aquellos que la acompañaron en la lista local de 2007 cuando se presentaba a alcaldesa de La Vall d’Uixó: sus siguientes en la lista pasaron a ocupar en años posteriores al ascenso de Bonig diferentes cargos en el Congreso de los Diputados, el Senado y la Diputación de Castellón. Su desconfianza en quienes se le han acercado posteriormente, su apuesta personal por candidatos que perdieron elecciones locales alejando de sí a los pocos que mantuvieron sus consistorios han visto que de nada valía cumplir con sus tareas locales, sino tener “las amistades adecuadas.” Tal como afirmo uno de los ediles populares.

Un sucesor para recuperar la confianza de los valencianos

En algunos despachos de Madrid y Valencia se busca ya a un líder refrendado por sus vecinos, con experiencia de gestión y en sintonía con el nuevo presidente nacional del PP Pablo Casado. Tras la moción de censura el PP sólo conserva dos grandes organismos de gestión en la Comunitat Valenciana: las diputaciones de Alicante y Castellón. Como la Diputación de Castellón se enfrenta al relevo en el organismo provincial tras la marcha de Moliner y en Valencia sólo hay ojos para la lucha intestina local y provincial, los ojos obligan a mirar hacia Alicante.

Ante la pregunta de porqué en 2023 y no ahora la respuesta es bien sencilla: ningún político que se precie busca ser el capitán de un barco camino al fondo del océano y asumir en su legado la derrota. Otra cosa bien distinta es la proeza de sacarlo de las profundidades.

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