A medida que nos acercamos a las últimas semanas del 2023, el balance positivo del año parece tambalearse. Mientras que los primeros meses se mostraron positivos para la posible recuperación económica del país, el segundo semestre ha dejado que desear, no solo en cuanto a rendimiento sino también a previsiones.
Uno de los sectores más afectados sería el de los préstamos, con el acceso a estos no solo limitándose, sino también con los precios incrementando de manera paulatina.
Encarecimiento del financiamiento
Esta caída en la concesión de préstamos fue documentada en el más reciente reporte del Banco de España (BdE), donde afirman que el financiamiento otorgado a las familias e instituciones sin fines de lucro cayó en 1,9% en septiembre si se le compara con el mismo mes del 2022. Esta caída alcanzó los 17,8 millardos de euros, ubicando la cifra de créditos concedidos cerca de los 685 millardos.
La concesión de préstamos para empresas también sufrió una caída en septiembre, por su parte, del 3,7%, lo que se traduce en casi 41,5 millardos menos que en septiembre del año pasado. Esto vino acompañado de una caída mensual en los niveles de endeudamiento, tanto para las familias como para las empresas.
La única cifra que incrementó durante septiembre fue la de los préstamos para el consumo, que creció un 4,1% interanual, una posible respuesta a la solicitud de financiamiento para las vacaciones veraniegas. Este fenómeno se habría extendido entre los distintos productos financieros destinados al consumo, desde créditos tradicionales, hasta préstamos alternativos de entrega inmediata.
Todo esto ocurre dentro del mismo contexto donde las grandes entidades financieras españolas experimentan rendimientos que superan todos los récords establecidos en el país.
Financiamiento español, el más costoso
Aunque en el pasado este tipo de productos alternativos tenía una menor demanda debido a su alto costo, lo cierto es que el precio del financiamiento en España estaría incrementando de manera generalizada, haciendo que los ciudadanos se vean obligados a «pagar más por el dinero», sin importar el tipo de préstamo.
Mientras que el interés promedio en la zona euro alcanzó el 7,91% a finales de agosto, en España la cifra escala hasta el 8,24%, un número que no solo supera a la media de la región, sino que además se acerca peligrosamente al interés promedio registrado hace una década, cuando la crisis financiera estaba en su momento más álgido.
Solo Alemania e Italia ofrecen préstamos con un interés promedio mayor al de España, con ambos países atravesando una situación compleja.
Endurecimiento de condiciones
Si bien el aumento de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE) sería la causa principal de la situación que atraviesa el mercado actual, la banca española también estaría poniendo de su parte al implementar un endurecimiento constante en las condiciones para acceder a financiamiento. En esta área, España también estaría por encima del promedio regional.
Se habla de un debilitamiento crediticio que afecta a toda Europa, pero especialmente a la banca española, limitando todas las opciones financieras disponibles, haciendo especial énfasis en la concesión de hipotecas y los préstamos para el sector privado.
Entre las principales causas citadas por la banca para llevar a cabo este endurecimiento en las condiciones se encuentra el deterioro del mercado de la vivienda y la caída generalizada de las inversiones en el sector empresarial.


