El conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, Miguel Barrachina, ha defendido en el Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea una PAC post 2027 con financiación europea suficiente y un marco de reglas estable para proteger las rentas de agricultores y ganaderos.
Barrachina ha planteado que la futura política debe priorizar rentas y continuidad, con seguridad jurídica y comercial para el sector. En su intervención, ha insistido en que el modelo valenciano puede competir en el exterior sin renunciar a la defensa del productor, siempre que exista estabilidad. “No tememos al comercio exterior, de hecho, somos exportadores”, ha señalado.
El conseller ha recordado que el sector agroalimentario valenciano supera los 10.000 millones de euros exportados y ha advertido de que introducir incertidumbre en aranceles, normas o tratados frena el mercado. Según ha expuesto, la estabilidad es “la condición para que el mercado no se retraiga y para que el agricultor y el ganadero puedan planificar”.
En clave presupuestaria, Barrachina ha defendido que la PAC sea “de verdad común”, con reglas iguales para todos y un fondo europeo que sostenga ese esquema. Ha pedido una financiación expresa que se mantenga o aumente, evitando que la respuesta dependa de aportaciones o decisiones asimétricas por Estados.
Uno de los ejes que ha reivindicado es que la PAC post 2027 incluya de forma explícita la financiación del regadío en las regiones mediterráneas. A su juicio, la política debe reconocer realidades productivas distintas dentro de Europa. En ese contexto, ha puesto un ejemplo: “Se ha inundado buena parte de Europa y, sin embargo, buena parte de la costa valenciana, de Murcia e incluso zonas dependientes del trasvase Tajo-Segura siguen necesitando riego”.
Barrachina ha defendido que esa mirada territorial se refleje también en el diseño de las ayudas, ajustándolas a la estructura agraria valenciana y a la necesidad de mantener superficie cultivada. Ha reclamado una definición de agricultor activo que aporte rigor, pero que no excluya del sistema a quienes siguen trabajando el campo, y ha advertido: “No se puede excluir a dos de cada tres agricultores de territorios como la Comunitat Valenciana de las ayudas de la política agraria común”, en alusión al peso de explotaciones pequeñas y al envejecimiento.
El conseller ha situado el relevo generacional como una prioridad operativa. Ha explicado que ya se han presentado como proyectos empresariales viables más de 600 jóvenes que quieren incorporarse al campo y ha defendido el esfuerzo presupuestario para facilitar esa entrada: “Estamos haciendo apuestas presupuestarias para que nuestros jóvenes se incorporen y sean nuevos agricultores y ganaderos”. A la vez, ha pedido no dejar fuera a quienes, aun jubilados, continúan cultivando y manteniendo parcelas, por su aportación al territorio y a la continuidad de la actividad.
En materia de acuerdos comerciales, Barrachina ha reconocido avances en los tratados de nueva generación, con mayor detalle para defender al productor europeo y con identificación de productos sensibles como el cítrico o el arroz. Sin embargo, ha insistido en que el reto es la aplicación cuando hay daño de mercado. Ha citado el acuerdo con Sudáfrica y ha lamentado que el Gobierno de España no invocara las cláusulas de salvaguarda: “Quien falla es quien debe aplicar ese tratado”. Además, ha defendido que esas salvaguardas se activen de forma automática cuando se superen umbrales medibles de precio o cantidad, para que la protección no dependa de decisiones políticas y llegue a tiempo. “Es un paso adelante que eso sea automático, que no dependa del Gobierno”, ha concluido.


