Un prototipo que regula de forma automática el nivel de inflado durante las operaciones dirigidas a desbloquear las arterias y vasos sanguíneos (angioplastia) ha sido diseñado en el laboratorio de Prototipado del Parque Científico de la Universidad Miguel Hernández (PCUMH) de Elche.
Bautizado como ‘Intara’, este prototipo ha sido desarrollado por la empresa tipo start-up Valux Medical del cirujano vascular David Martínez, y actualmente se halla en fase de validación con vistas a ser comercializado antes de cinco años.
Las angioplastias son relativamente habituales en personas de mediana y avanzada edad para tratar arterias o vasos que se han estrechado por acumulación de colesterol, calcio u otras sustancias, lo que conlleva que llegue menos sangre a los órganos vitales.
Para corregir la situación, el cirujano utiliza un catéter que llega hasta el lugar taponado para, una vez allí, inflar una especie de balón antes de decidir si es necesaria la colocación de una pequeña malla metálica, un ‘stent’, para mantener abierta la conducción y facilitar la circulación sanguínea.
Martínez ha relatado a EFE que en el proceso del inflado se hace a mano y conlleva una variabilidad y posibilidad de error humano que un instrumento automático como Intara minimiza.
De hecho, ha señalado que entre un 30 y 35 por ciento de los inflados requieren de una segunda intervención en el plazo de un año, lo que dispara el riesgo de complicaciones médicas en el sistema vascular periférico. Esta situación podría evitarse con el dispositivo automático.
Precisión y seguridad para el paciente
«Mediante inteligencia artificial (IA), Intara asegura la precisión, seguridad y reproductibilidad para mejorar los resultados», según el creador de Valux Medical, quien también ha destacado que el prototipo conserva la información para optimizar la atención al paciente por lo que «puede abrir un nuevo capítulo en la ciencia cardiovascular».
Esto es posible porque «reconoce el patrón de tratamiento más adecuado» para aplicar la presión (la medida se efectúa en ‘atmósferas’) más idónea a cada enfermo mediante el balón de inflado.
Una vez que el prototipo funciona, este nuevo instrumental ha entrado en la fase de validación regulatoria, la fase más larga al tratarse de un dispositivo sanitario que resulta intrusivo en el cuerpo y del que hay que certificar desde los puntos de vista tanto de la seguridad como de la utilidad.
Martínez ha agradecido especialmente la ayuda del laboratorio de Prototipado del PCUMH tanto en la elaboración del primer dispositivo como del proyecto de producción industrial a través del proyecto Makers.
Con la colaboración de Javier Sáncho, Álvaro Alhama y Germán Sánchez Soriano, el dueño de Valux Medical ha desarrollado y protegido industrialmente el modelo. Además, gracias a su innovación, la compañía ilicitana fue una de las start-ups seleccionadas para participar en el programa de aceleración del PCUMH, que ayuda a estas pequeñas empresas a desarrollar sus productos, crecer y escalar en sus modelos de negocio.


