El sindicato de prisiones Tu Abandono Me Puede Matar (TAMPM) ha reclamado la adopción de medidas inmediatas tras un nuevo episodio de carácter sexual ocurrido en la prisión de Villena. Allí, el pasado domingo un interno se masturbó ante una funcionaria durante el reparto de la cena en uno de los módulos más conflictivos del centro.
Según expone el sindicato, el suceso se produjo cuando el interno comenzó a “manipularse los genitales por debajo del pantalón, mirando fijamente a la funcionaria de forma lasciva”, delante del resto de internos del módulo. La situación alteró no solo a la trabajadora, sino también a los internos que se encontraban cenando, que comenzaron a protestar, lo que obligó a los funcionarios a intervenir y aislar al interno para evitar así que el incidente fuera a mayores.
Reincidencia con la misma trabajadora
Desde TAMPM subrayan que no se trata de un hecho aislado. Meses antes, el mismo interno ya protagonizó un altercado con la misma funcionaria, a la que llamó “puta” y le dijo que “le iba a comer los huevos”. Además, según la nota, manifestó a otros internos del módulo que “a esa funcionaria ni la miraran, que era suya”, lo que, a juicio del sindicato, “ya denota una fijación del interno hacia la trabajadora”.
Tras aquel primer incidente, el interno fue trasladado a otro módulo, aunque posteriormente regresó al de origen coincidiendo con las fiestas navideñas, una decisión que los funcionarios cuestionaron sin obtener respuesta por parte de la dirección del centro.
En estos momentos, el interno se encuentra aislado con la aplicación de un régimen más restrictivo, a la espera de que se formule una propuesta a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, de la que “pudiera resultar la aplicación de un primer grado y/o la conducción a otro centro”.
El sindicato reclama la clasificación en primer grado, una modalidad de cumplimiento penitenciario reservada a internos considerados especialmente peligrosos o inadaptados al régimen ordinario, que conlleva un control más estricto y mayores limitaciones en la convivencia, habitualmente en módulos de régimen cerrado. Desde TAMPM se quejan de la “enorme dificultad que opone la Secretaría a la aplicación de dichas medidas”, incluso cuando existen antecedentes previos, algo que, según sostienen, “habría evitado este desagradable desenlace”.
Denuncia de desprotección de las funcionarias
Desde el sindicato denuncian que “la protección a las mujeres, de la que la Administración tanto se jacta, no tiene lugar cuando estas mujeres son funcionarias de prisiones”, y advierten de que esta situación deja a las trabajadoras penitenciarias «indefensas» ante este tipo de agresiones.
En este sentido, TAMPM señala que existe un protocolo de “Actuación frente al acoso sexual y por razón de sexo” que “solo cubre a las funcionarias cuando el agresor es otro trabajador (hombre)”, pero “no se aplica si este es un interno, dejándolas así desprotegidas”.


