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jueves, febrero 5, 2026

Prueban en dos personas ciegas un sistema de visión artificial que dialoga con el cerebro

El implante ha sido probado con éxito en dos personas ciegas y abre nuevas vías para restaurar una visión funcional

La Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha desarrollado una nueva generación de prótesis visuales capaz de dialogar con el cerebro.

Este avance, que se publica en la revista Science Advances, ha permitido establecer por primera vez una comunicación bidireccional entre un implante cerebral y la corteza visual humana. Se ha probado con éxito en dos personas ciegas.

El proyecto, dirigido por el Laboratorio de Neuroingeniería Biomédica de la UMH, plantea un paso decisivo hacia una visión artificial más natural y adaptativa.

Según explica el catedrático Eduardo Fernández Jover, líder del estudio, “lo que hace un sistema de visión artificial cortical es intentar emular el proceso natural de la visión”. Para ello, utiliza una cámara integrada en unas gafas convencionales. Esta cámara sustituye a la retina y envía la información visual al cerebro mediante impulsos eléctricos.

El investigador aclara que “la visión no es un proceso pasivo, sino un intercambio constante de señales e información entre el ojo y el cerebro”. Por lo tanto, los sistemas artificiales deben replicar también esa función dinámica.

Un sistema que aprende del cerebro

Hasta ahora, la mayoría de las neuroprótesis visuales eran de “lazo abierto”, sin capacidad para adaptarse a las respuestas neuronales. En cambio, la tecnología desarrollada en la UMH permite registrar la actividad cerebral y ajustar los patrones de estimulación en función de la respuesta del cerebro.

Fernández Jover subraya que “este bucle cerrado aprovecha la capacidad que tiene el cerebro para adaptarse. Esto permite transformar el monólogo tradicional. Se convierte en un diálogo bidireccional entre la tecnología y el cerebro. Esto podría ayudarnos a conseguir una visión artificial más parecida a la natural”.

El dispositivo implantado mide apenas cuatro milímetros de lado y contiene 100 microelectrodos individuales. La implantación se ha realizado en colaboración con el Hospital IMED de Elche, utilizando un robot quirúrgico. Además, se empleó un sistema avanzado de neuronavegación que evita la apertura completa del cráneo.

El neurocirujano Pablo González López, del Hospital Doctor Balmis e IMED Hospitales, señala que “gracias a la utilización de esta tecnología podemos guiar la inserción de los electrodos en tiempo real con una gran precisión y seguridad”. Esto permite reducir el tiempo de recuperación y las molestias postoperatorias.

Avances hacia una visión funcional

Los resultados obtenidos muestran que las personas participantes han podido reconocer formas, movimientos y algunas letras. Esto constituye un gran avance respecto a estudios previos. “El nuevo sistema aprende del cerebro y el cerebro aprende del sistema”, afirma Fernández Jover.

El equipo investigador indica que esta tecnología permite predecir cómo responderá el cerebro a determinadas estimulaciones, ajustando automáticamente los parámetros para una mejor adaptación.

Aunque el estudio es prometedor, el investigador recuerda que todavía se trata de una fase experimental y que no existen aplicaciones clínicas inmediatas. “Es muy importante avanzar poco a poco y no crear falsas expectativas, ya que de momento se trata solo de una investigación en curso”, puntualiza.

Un trabajo con sello valenciano y proyección internacional

El estudio ha sido realizado por investigadores del Instituto de Bioingeniería de la UMH, en colaboración con el Hospital IMED Elche y el Hospital Doctor Balmis de Alicante. En el equipo figuran Fabrizio Grani, Cristina Soto Sánchez, Alfonso Rodil Doblado, Rocío López Peco y Eduardo Fernández Jover, además del neurocirujano Pablo González López.

El proyecto cuenta con financiación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Unión Europea (Horizonte 2020), el Dutch Neurotechnology Consortium y la Generalitat Valenciana.

Los investigadores agradecen la participación de las personas voluntarias y el apoyo del personal médico que ha hecho posible esta investigación pionera.