La inflación en la Comunitat Valenciana subió una décima en mayo y se situó en el 2,2 % interanual, según los últimos datos revisados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El encarecimiento de los alimentos, que alcanzan una subida del 2,6 %, fue el principal factor de presión, especialmente por el aumento del precio de la fruta.
La alimentación y la electricidad tiran al alza del IPC
En el conjunto del Estado, el IPC se ha corregido al alza hasta el 2 %, una décima más que el dato adelantado, aunque dos décimas por debajo de la tasa de abril. En cambio, los alimentos subieron cinco décimas, situándose en el 2,5 %. Este repunte alimentario destaca sobre otros sectores, ya que sigue encareciendo productos básicos más que bienes prescindibles.
La inflación subyacente, que excluye energía y alimentos no elaborados, también se revisa una décima al alza hasta el 2,2 %, aunque baja dos décimas respecto al mes anterior.
Uno de los factores que ayudó a moderar el índice general fue la caída de los precios en ocio y cultura, especialmente en los paquetes turísticos, que abarataron un 2,2 puntos. También descendió la tasa del grupo vivienda, que pasa del 4,2 % al 3,8 % gracias a un menor aumento de la electricidad.
Pese a estas bajadas, el índice mensual se incrementó en una décima respecto a abril, señalando un repunte que continúa en los bienes de primera necesidad.
La subida de precios impacta en el poder adquisitivo
Desde el sindicato USO, su secretario general, Joaquín Pérez, alerta de que la subida de precios de la alimentación “neutraliza el leve repunte salarial” y advierte de que “la alimentación sana no es un lujo, es una necesidad”. Según señala, este grupo es el que más influye en la subida del IPC.
Además, recuerda que el precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas ha aumentado un 33,1 % desde 2021, frente al 18,5 % del conjunto del índice. “Ningún salario se ha revalorizado tanto y ninguna economía familiar puede soportar esta inflación”, subraya Pérez.
También critica que el encarecimiento de los suministros, como la electricidad, se presente como una contención del IPC, cuando en realidad sigue subiendo un 3,8 %, casi el doble que la media. “Otra necesidad básica, como tener luz, también se encarece sin freno”, concluye.


