Este verano probablemente veremos el cartel de Sold Out (todo vendido) en varios de los conciertos que están programados en Alicante, y en alguno de los festivales que se celebran en la provincia. Y es que el panorama es prometedor: Wilco, Tom Jones, Bob Dylan, Gipsy Kings, Zhuccero, Zaz…Primeras figuras que recalarán dentro de poco en la ciudad.
“Hay 56 conciertos programados, todos de primer nivel” asegura Lalo Diez, presidente de la Asociación de Promotores Musicales de Alicante.
“Le hemos dado completamente la vuelta a la situación, esto era impensable hace cuatro años, ahora mismo estamos muy bien posicionados”.
También habrá desembarco de figuras nacionales: Sabina, Miguel Ríos, Vanessa Martín, Love of Lesbian…, cuyas actuaciones podrán disfrutarse en la Plaza de Toros, Muelle 12 o el Multiespacio Rabassa.
Pero todas estas visitas, ¿qué aportan a la escena musical autóctona? “Prácticamente nada”, nos dice Pablo Valle, dueño del mítico bar La Frontera, un clásico de la música en directo. “Puede que para los grandes empresarios sea un buen negocio, pero no se traduce en una mayor actividad musical en la base. Los grupos no tienen apoyo”.
Roberto Oliver, cantante de Road Volta, coincide en el análisis. “La escena musical en Alicante es triste, fatigosa. Hay muchos grupos que vienen a tocar aquí, pero ¿cuántos grupos alicantinos salen fuera? No es un viaje en dos direcciones”
No ocurre lo mismo en todos los segmentos de la música que se hace actualmente en Alicante. Las expectativas son mejores en la música urbana o electrónica, con artistas como los raperos Arkano y Nach, con gran proyección nacional, o Gran Angular (una banda de pop-rock electrónico). Los grupos que hacen versiones (cover) lo tienen más complicado para buscar salidas a su trabajo.”
El nivel de las bandas en Alicante en general es muy bueno”, asegura Mar Monje, manager de grupos y promotora de conciertos. “No sólo los grupos que hacen su propia música, puedo citarte a Xeco Rojo o Lord Byron, sino también los que hacen versiones o los grupos de tributo. Pero falla el apoyo institucional, y empresarios que arriesguen más”.
Lalo Diez asegura que este año van a invertir unos treinta millones de euros en promover conciertos. “Ya es hora de que los organismos oficiales apoyen al sector y construyan un gran recinto para hacer conciertos y festivales”.










Julio Gaubert, empresario y dueño de las célebres salas Confeti tampoco ve claro el panorama.” Yo traigo música en directo por puro hobby, para mí no es rentable, lo que gano con un grupo lo pierdo con el siguiente. He traido a grupos de Irlanda, de Francia, he hecho conciertos con bandas como Supersubmarina o Viva Suecia. Muchas veces no puedes recuperar el dinero”.
Kevin Jenkins, músico inglés residente en Alicante, ve el asunto desde el otro lado del escenario:” No hay suficientes locales con música en directo. Se paga realmente poco, por eso los cantantes llevan sus bases pregrabadas en vez de contratar a otros músicos”. “Hacen falta más salas de música en vivo, con una programación de calidad”, asegura Mar Monje, “y replantearse el precio de las entradas a los locales y a los grandes conciertos”.
Los promotores de grandes eventos sostienen que el tráfico de grandes artistas beneficia a los músicos en general, crea un ambiente propicio, un mercado, un intercambio y da posibilidades a las empresas de servicios musicales.
“A nivel técnico e industrial, hay bastantes estudios de grabación pequeños, pero muy bien dotados” puntualiza Roberto Oliver, de Road Volta, “y también locales de ensayo, e incluso músicos de estudio. El problema es que no hay promotores que sepan llevar a una banda, ese aspecto del negocio no está desarrollado”.
En lo que coinciden todos los protagonistas de la escena musical es en la escasez hasta un punto dramático de equipos técnicos. “No hay infraestructura para tanto festival y tantos conciertos, no hay personal, ni luces, ni material, ni equipos técnicos” incide Lalo Diez.” Es un problema a nivel nacional, hay una explosión brutal de actividad, España es una potencia mundial en festivales, y cuando llegan las giras y la temporada alta, hay una gran falta de técnicos, no hemos sabido dirigir a los jóvenes hacia estas profesiones, y ahora sufrimos las consecuencias”.


