Votar, votar, votar y votar

La frase de Luis Aragonés cuando explicaba su estrategia deportiva se puede aplicar a la nueva forma de hacer política: repetir elecciones hasta ganar.

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Sí, nos levantamos con esa triste, cargante, cansada y incomprensible realidad de volver a las elecciones. Los españoles volveremos a las urnas por cuarta vez en cuatro años para volver a votar a los miembros del Congreso y el Senado para demostrar que esa nueva política tiene tan poco de nueva que no es capaz de ponerse de acuerdo con la vieja para llegar a un acuerdo de gobierno.

Los alicantinos y en general el conjunto de los españoles, no buscan un presidente sino un culpable: culpable de tener que gastar millones de euros en propaganda, papeletas, funcionarios y dispositivos judiciales y electorales. Un dinero que ahora mismo es muy necesario para reconstruir la Vega Baja, un dinero que se podría usar para equilibrar la financiación, un dinero que se podría gastar para cualquier política social.

Las palabras consenso y negociación han perdido toda su esencia en el ámbito político español. Ese bipartidismo tan criticado y que se derrocó hace cuatro años parece ahora la única solución a una realidad política que nos va a pillar ‘en funciones’ cuando tengamos aquí la inminente recesión.