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Bascuñana: ni gestión, ni acción, ni ejemplaridad.

La portavoz del PSOE cuestiona la gestión del PP, así como la decisión del alcalde de no dejar el cargo a pesar de su imputación.


Orihuela es la gran olvidada del equipo de gobierno que está al frente de su
ayuntamiento. Orihuela es la gran olvidada del PP. Orihuela es la gran olvidada
de Ciudadanos. Es, nuestra Orihuela, (lo más grave) la gran olvidada por su
alcalde, Emilio Bascuñana.


Y cuando se olvida de una ciudad, se está olvidando de sus gentes, de sus
paisanos. Esos que todos los días se levantan para continuar con sus proyectos
de vida, para trabajar o buscar trabajo, para estudiar, para cuidar de sus hijos o
de sus padres. Se olvidan de quienes siguen sufriendo las consecuencias de la
pandemia en su salud, en sus relaciones sociales o en su economía.
Estas últimas semanas son muchos vecinos, colectivos sociales, empresas y
medios de comunicación, los que me preguntan sobre si me preocupa la grave
situación judicial del alcalde; con sinceridad les digo, que lo realmente me
preocupa es la situación de olvido hacia los oriolanos de quienes gobiernan
Orihuela. Eso es lo importante. Me preocupa que la inactividad de la camarilla
que encabeza Emilio Bascuñana, siga suponiendo un pesado lastre para una
salida rápida, y a la vez sólida, del complicado momento actual, en lo social y e
lo económico.


Orihuela tiene un problema gravísimo de gestión. ¿Qué se puede decir de un
gobierno que contando con mayoría absoluta no ha sido capaz de aprobar unos
presupuestos municipales desde 2018? Es difícil encontrar casos como este en
todo el panorama autonómico y nacional. Que la sexta población por habitantes
de la Comunidad Valenciana lleve tres años sin nuevos presupuestos es
inexplicable, o sí: incapacidad, despreocupación y falta de empatía de un alcalde
con las necesidades de sus ciudadanos.
¿Fue 2018 como ha sido 2020 o 2021? ¿Estamos igual en lo económico o lo
social? ¿Son las necesidades las mismas? Es evidente que no. Pues, para quien
no lo sepa, Orihuela sigue rigiéndose por los presupuestos de hace 3 años. Ante
una situación así, en el ámbito de lo privado, quienes dirigen el ayuntamiento de
Orihuela estarían desde hace tiempo de patitas en la calle.
Lo mismo ocurre cuando observas como las empresas y autónomos de Orihuela,
como los de la hostelería, son de los últimos de la Comunidad en recibir las
ayudas del plan Resistir por la negligente gestión del equipo de gobierno, unido
a las ganas de hacer batalla a una Generalitat que hace ya meses que puso los
fondos a disposición del Ayuntamiento. Da coraje esa falta de sensibilidad, esa
incapacidad de ponerse en el lugar de quien lo está pasando mal.


Dicho esto, ¿la situación judicial de Emilio Bascuñana y las acusaciones que
sobre él pesan son preocupantes? Sin duda, lo son y por varias razones. La
primera tiene que ver con el principio de ejemplaridad de los cargos públicos. Por
eso, desde que conocimos el caso, hemos considerado razonable pedir que el
Sr. Bascuñana dejara su cargo. Tenemos que dar ejemplo de limpieza, de manos
limpias.
Otra razón es porque, a todas luces, es preferible para la gobernabilidad de la
ciudad que, quien está siendo investigado por la Fiscalía Anticorrupción por un
presunto delito de apropiación indebida, al haber recibido un sueldo público sin
que conste actividad alguna por el ejercicio de la actividad, deje la vía libre para
que sea otra persona que dirija la gestión de la ciudad. Que se ocupe de
defenderse.
Pero mientras Bascuñana aguanta sin un ápice de responsabilidad, de la mano
de Ciudadanos y, por qué no decirlo, con el apoyo del presidente del PP a nivel
provincial, Carlos Mazón, la gestión de la ciudad de Orihuela languidece, y
perdemos trenes para mejorar el futuro. Una gestión, la de Bascuñana y sus
protectores, que amenaza con hacer pequeña una gran ciudad como es
Orihuela. Porque mientras observamos como otros grandes municipios de la
provincia son protagonistas por sus proyectos de futuro, Orihuela lo está siendo,
tristemente por la situación judicial del Alcalde.


Ni gestión, ni acción, ni ejemplaridad.
Orihuela se merece otra cosa mucho mejor.

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