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Las ‘Kellys’ de Benidorm amenazan con una huelga que podría dejar sin servicio a 21.000 habitaciones

Las Kellys de Benidorm siguen reivindicándose por unas condiciones laborales dignas mientras las negociaciones comenzarán en octubre.

El colectivo de camareras de piso, conocidas como ‘Las Kellys’, se concentraron ayer en Benidorm en el Día Mundial del Turismo «para decir que nosotras también somos turismo, también lo hacemos posible», así lo explica Yolanda García, portavoz de Las Kellys de Benidorm en sus escasos 10 minutos de descanso.

«Hacemos posible que los hoteles tengan habitaciones limpias y se beneficien», afirma en nombre del colectivo, que salió a la calle «para hablar del convenio de la Costa Blanca«. Este convenio, prolongado por la pandemia, se comenzará a negociar a partir de octubre. Por eso, Las Kellys han querido expresar «cuáles son las líneas que queremos que queden reflejadas en este próximo convenio», añade Yolanda. Convenio, por cierto, que las regirá durante los próximos cuatro años.

«No queremos un convenio como el que teníamos anteriormente«, afirma Yolanda García. «Salimos a decir que queremos que quede reflejado que no se pueda externalizar el departamento de pisos. Esto sí es viable, pues ya aparece en el convenio, por ejemplo, de Tenerife y las Islas Baleares», asegura desde Las Kellys de Benidorm.

Otra de las reivindicaciones hace referencia a la prevención de riesgos laborales. «Las camareras de pisos nos lesionamos. La sobrecarga de trabajo nos produce dolencias», explica Yolanda. Además, refuerza estas afirmaciones con un informe del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT). En él, un 67% de las camareras de piso sufren dolencias crónicas derivadas de la carga de trabajo.

«Pedimos, en cumplimiento de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, que este trabajo no termine siendo lesivo para nuestra salud», pide Yolanda García en nombre de sus compañeras. Yolanda habla, además, de los estudios ergonómicos psicosociales necesarios para calcular cuántas habitaciones deberían hacer para que sea «un trabajo normal y no llegar rota a casa».

«Estas son las dos líneas rojas que no se pueden cruzar y que pedimos a los sindicatos que se sienten en la mesa de negociación que luchen por ello», añade la portavoz de Las Kellys de Benidorm.

En cuanto a esta mesa de negociación, desde este colectivo de trabajadoras entienden que «el empresario va a tener la sartén por el mango por la situación de la pandemia». Pero Yolanda también asegura haberlo sufrido, incluso «mucho más que ellos». «Hemos vuelto a trabajar después de la pandemia con más carga de trabajo. No sólo tenemos que limpiar, sino también desinfectar con los protocolos sanitarios exigidos», afirma.

«Nosotras queremos un convenio que nos represente, y por eso salimos a la calle. Vamos a tener reuniones con los sindicatos. Pero también recordamos que si no hay solución, si año tras año seguimos con la misma carga de trabajo, si nada cambia, habrá que plantearse parar, hacer huelga… Porque nosotras no podemos seguir así», denuncia Yolanda García. «Ya no es sólo físicamente, sino el estado de ansiedad y estrés de las compañeras, que no es normal», asegura.

Respaldo a la tasa turística

«Estamos a favor de la tasa turística, que podría ayudar a mejorar las condiciones de una ciudad como Benidorm, donde hay mucho turismo», explica Yolanda González.

«La ciudad también se resiente, hay que limpiarla más, las playas también. Todo esto repercute en los impuestos de los trabajadores, los que vivimos en esta población turística. La tasa podría beneficiar a la propia población», asegura. Además, la portavoz de Las Kellys de Benidorm afirma que esta tasa podría servir para contratar más médicos de cara a la ocupación de verano, «que siempre tenemos la sanidad saturada». También para adecentar todo lo que supone recibir tanta cantidad de turismo, limpiar las playas…».

Además, Yolanda defiende la tasa turística con un claro discurso: «La tasa turística no quiere decir que vayan a venir menos turistas. Aquí el turismo no es estacional, sino durante todo el año. La tasa supondría un beneficio para el que vive aquí, el que soporta los ruidos…» concluye.

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