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Las pistas de baile del ocio nocturno alicantino recuperan imágenes pre-pandémicas

Con la supresión de las restricciones por el coronavirus, las cajas del ocio nocturno recuperan el 80% pre-pandémico.

La semana pasada se anunciaba la vuelta a la normalidad y el fin de restricciones en ocio nocturno y hostelería para el 9 de octubre. Un ocio nocturno que durante muchos meses ha sufrido las duras medidas sanitarias. De hecho, muchos negocios se han visto obligados a bajar la persiana tras la dificultad para sacarlo adelante.

Con el 90% de la población vacunada, y con una incidencia inferior a los 40 casos por cada 100.000 habitantes, el Gobierno valenciano decidía que el 9 de octubre era el día indicado para iniciar esta nueva etapa de «renacimiento de la Comunidad», tal y como anunció el Presidente de la Generalitat, Ximo Puig. Una fecha «fundamental», que además de celebrar el día de la Comunidad Valenciana, marcaba el comienzo de un gran cambio.

De todos modos, Ximo Puig aseguró que la verdadera apertura ya se inició hace un mes de forma «progresiva, responsable y cautelosa». Finalmente, el 9 de octubre decaían las limitaciones de aforo en hostelería, restauración y ocio nocturno, que ampliaba su horario hasta lo estipulado según sus licencias.

Desde este fin de semana, en las discotecas, ahora sí, se puede bailar con mascarilla. Las pistas de baile vuelven a ser testigo de imágenes pre-pandémicas, cuando la música y el baile eran los protagonistas de la noche alicantina. Volver a esto supone un respiro para esos locales de ocio nocturno que vieron cómo sus negocios pendían de un hilo.

Un claro ejemplo es el del pub Santa Bárbara. Juan Luis Guillen explica que esta semana ha coincidido con la reapertura del local. «Estamos muy concienciados con la situación y hasta ahora hemos preferido no abrir», explica. Esta reapertura ha supuesto un gran paso, en todos los aspectos. «Emocionalmente porque hemos rescatado a los empleados que estaban en el ERTE. Además, nos hemos reencontrado con amigos y clientes fieles y hemos visto que ha habido una respuesta muy buena«. Y, lógicamente, también ha sido una muy buena noticia a nivel económico.

Un paso más cerca de la normalidad

Aunque todavía no se puede decir que es exactamente igual a los fines de semana antes de la pandemia, «estamos sorprendidos en cuanto a que la gente ha respondido, ha consumido y nos están ayudando a mantener un negocio que ha sido complicado reabrir», asegura Juan Luis, que habla de esta nueva ‘oportunidad’ para el local. Y es que, en noviembre de 2019 el Santa Bárbara sufrió un incendio. «Lo reformamos entero, y en marzo tuvimos que volver a cerrar, esta vez por el covid. Desde entonces hemos estado esperando poder volver», nos cuenta.

Juan Luis también confirma que los clientes han vuelto «con muchas ganas«, lo que ha hecho que la vuelta haya ido muy fácil. «Teníamos ganas de que volviese cierta normalidad y poder abrir con garantías. La espera ha valido la pena. Esperemos que esto se mantenga y no sea solamente una ilusión del principio, sino que la gente vuelva a tener esas ganas que tenía y recuperemos esa normalidad», explica Juan Luis. «La reapertura nos ha traído cosas buenas, el ánimo de la sociedad es mejor. Todos estábamos envueltos en esa sensación de que no podíamos disfrutar por las restricciones», concluye.

Otra de las realidades las muestra Manolo, del pub La Historia, que reconoce que sí se han recuperado los horarios pero a la vez es inviable recuperar el 100% de aforo. «Si lees el decreto, nos están diciendo que se sigan usando las mesas, que es donde los clientes deben consumir. ¿Cómo cubro el 100% de aforo en pista, si tienen que estar las mesas y la distancia de seguridad entre ellas? Es imposible», explica.

Eso sí, después de muchos meses muy duros con niveles de facturación muy por debajo de lo habitual, el fin de las restricciones supone que haya «más gente, porque también son más horas». Gracias a esto, se puede decir que se empieza a facturar alrededor de un 80% con respecto a la caja pre-covid. Pero el hecho de cumplir las medidas sanitarias, implica no conseguir ese 100% de aforo que, realmente, está permitido.