Una zona de paseo en la cubierta de la autovía

En su artículo de opinión el Alcalde de Sant Joan d'Alacant, Jaime Albero, hace referencia a la cubierta de la autovía a su paso por la localidad.

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Soy mayor de lo que parezco.

Recuerdo ir al cole, a Rajoletes, saltando entre bancales recién abandonados enfrente de la vaquería. Recuerdo que el pabellón pequeño y el grande estaban separados por una valla donde ahora está la pista central. Recuerdo el patio detrás del comedor, con su pista y su foso de salto de longitud. Sus algarrobos y, al otro lado de la verja metálica, la acequia y el puente de piedra que la salvaba para dar acceso a “lo de Conde”. Recuerdo los agritos, el agua correr y las carreras de barcas a lo largo de la verja. Recuerdo a un conserje a. de C. (antes de Carlos), Nazario. Recuerdo correr un cross detrás del cole y pararme a hablar con el resto de corredores durante la carrera.

También recuerdo a Magda de directora. Y cuando empezaron las obras de la autovía. La colocación de un muro gris, de bloque, que nos quitaba la vista. La pérdida de ese patio “de los mayores”, prohibido y misterioso, que solo podíamos pisar los hijos de los maestros que pasábamos allí las tardes de consejo escolar y los meses de junio y septiembre. Se cumplen 30 años ahora de esa cicatriz que hace que se inunde el patio del colegio. Esteban rompió la luna de un camión de una pedrada mientras circulaba muchos metros debajo de nuestro colegio y sus padres le hicieron vender su ordenador (un Spectrum) para pagar los desperfectos. Mi madre fue directora y mi padre se convirtió en profesor de gimnasia (con Manolo el churrero) y colocaba el Ford Escort en la cubierta de la autovía y nos hacía correr por ese terreno baldío.

Quizá porque soy mayor de lo que parezco, o quizá porque recuerdo cuando la cubierta de la autovía era otra cosa, en la que crecían árboles y no matojos y cacas de perro no creo que se deba consentir el abandono por parte del Ministerio de Fomento del Gobierno de España ni un día más.

Existe un proyecto de adecuación desde 2010 para convertir un terreno baldío en una zona de paseo y deportiva. No sería la primera vez que el Ministerio de Fomento sufraga un proyecto similar. En 2009 una vía férrea abandonada entre Oropesa y Benicàssim fue convertida en vía verde, con fondos estatales. Costó 1’3 millones de euros, un presupuesto más que asequible para un Ministerio que maneja 3.814 millones para infraestructuras actualmente. Cierto es que fue el anterior gobierno y no el actual, pero la posibilidad existe y no puede esperar.

Por eso he pedido que nos diga el Ministerio qué dotación han reservado de esos 3.814 millones para Sant Joan, qué usos nos permitirían acometer del proyecto que ya tienen en su poder tanto el subdelegado como la dirección territorial de carreteras y cuál es la forma de que, si nos van a volver a dejar tirados, el Ayuntamiento actúe.

Los vecinos de la zona, los alumnos de Rajoletes, los habitantes de Sant Joan no pueden esperar otros 30 años a que alguien a 400 kilómetros de aquí se decida a actuar.

Jaime Albero.

Alcalde de Sant Joan d’Alacant.

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