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Reducción del paro registrado en mayo (-3.795 personas) que supone el segundo recorte del paro más bajo desde 2013. Mayo es un mes que tradicionalmente rebaja la inscripción en el desempleo debido a la estacionalidad del mercado de trabajo y su dependencia del sector turístico que encara su temporada alta aumentando las expectativas de negocio.

Recientemente la patronal hotelera anunciaba una previsión de ocupación cercana al cien por cien, lo que supondrá, una vez más, un aumento de los beneficios empresariales y que, vista la cantidad y la calidad de la contratación que se está llevando a cabo, se mantendrá la falta de acceso de trabajadores y trabajadoras a los beneficios de la actividad económica provincial. Un crecimiento basado en un aumento desmesurado de la desigualdad no es una salida de la crisis para todas las personas.

Este pasado mes de mayo, no sólo supone una de las cifras de recorte del paro más bajas desde 2013, además, hay que señalar que en los cinco primeros meses de 2017 la reducción del paro se situó en 12.677 personas menos inscritas, mientras que este 2018, la reducción se ha quedado en 9.849 inscripciones menos. Claramente, un signo de ralentización en la creación de empleo, una señal de que ni la precariedad puede ya recortar de forma consistente el desempleo.

Hay que tener en cuenta que, desde 2007, el mercado laboral alicantino ha perdido 64.126 empleos. Entre enero y abril, primer cuatrimestre de 2018, en Alicante sólo el 51’2% de la contratación indefinida fue a tiempo completo; mientras que en la temporal, los contratos a tiempo completo se quedaron en el 58’2%, cifras que muestran el deterioro del empleo en un aspecto que suele esconder economía sumergida (jornadas completas disfrazadas de contratación parcial) y sobre explotación de la plantilla (el mismo o más trabajo en menos horas de jornada). Todo esto unido a la tradicional evolución del empleo en mayo, marcado por la estacionalidad turística que da como resultado un empleo coyuntural y precario, que sigue sin ser señal de ninguna salida a la crisis de quienes, en realidad, la están sufriendo desde el principio: la clase trabajadora.

Este mayo, la reducción de la inscripción en el desempleo, aunque general a todos los sectores productivos, destaca en el sector servicios que recorta 2.483 personas inscritas; en segundo lugar, es significativo el descenso en el sector industrial que pierde 695 inscripciones en el paro registrado. Una evolución normal en un mes en el que aumenta la demanda de servicios turísticos. Que la evolución del paro mantenga la dependencia de la estacionalidad turística es muestra del fracaso de las políticas dirigidas a diversificar y modernizar el mercado productivo alicantino fomentando las energías renovables, las nuevas tecnologías, la agricultura ecológica, la industria tradicional, la rehabilitación urbana y la desestacionalización del sector servicios. La mejora de los indicadores macroeconómicos parecen depender más de la rentabilidad de la precarización del empleo que de la propia actividad industrial.

Para apreciar el desigual reparto del empleo por sexos, señalamos que en lo que llevamos de año, hay 6.202 hombres menos inscritos en las listas del paro, mientras que el descenso de mujeres se ha quedado en 3.647. Prácticamente el 63% de la reducción del paro ha beneficiado a los hombres. La brecha del empleo sigue siendo un mal endémico en este sistema productivo. La protección de las personas en situación de desempleo sigue siendo muy insuficiente. 71.549 personas han recibido alguna prestación, lo que, en relación al dato de la EPA supone que, al menos, el 56’2% de las personas en paro, no perciben prestación o subsidio alguno.

Esta situación es resultado, como venimos denunciando desde hace años, de una reforma laboral extremadamente lesiva para los derechos de trabajadores y trabajadoras que es urgente retirar. Sólo recuperando espacios de diálogo real es posible planificar una verdadera recuperación del empleo. En ese marco se sitúan las negociaciones del Acuerdo Estatal para la Negociación Colectiva que debe fijar temas básicos como salario, jornada, prevención de riesgos, igualdad entre mujeres y hombres y que, de no cambiar la actitud empresarial va a seguir creciendo la movilización sindical. Sin ir más lejos, el próximo 16 de junio se ha hecho una convocatoria de manifestaciones en las capitales de provincia y en algunas cabeceras de comarcas para seguir mostrando que trabajadores y trabajadoras no vamos a seguir soportando el coste de la crisis, toca empezar a recuperar los derechos recortados todos estos años.

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