¿Filosofamos un poco?

Cuesta escribir si dices lo que piensas

filosofamos
Josep Manel Sánchez

Lo mismo que hay materia oscura y energía oscura dentro de  nosotros/as, con más de 14000 millones de años de antigüedad, también existe dentro de nosotros/as, toda la evolución de la vida química y biológica de los últimos 3500 millones de años.

En el increíble yacimiento de Atapuerca (Burgos), se encuentran los restos humanos que vivieron en sucesivos estratos y en el mismo lugar, durante más de un millón de años. De esa mezcla innumerable de huesos sobresalió una especie, tal vez la más sanguinaria de todas: el homo sapiens. Aunque mucha de la tecnología surgió mucho antes, cuando uno de nuestros ancestros inventó el palo, estrenándolo en la cabeza de su congénere, que lo volvió al instante sumiso y currando para él. Desde entonces comenzó esa historia ensangrentada que tanto nos caracteriza, con armas cada vez más demoledoras hasta llegar al arsenal atómico actual. De tal forma que el que tenía el armamento más potente dominaba.

Hasta ahora la historia nos da la razón, a los que así opinamos. Y hoy en día, las guerras, el hambre, la explotación de niños/as, hombres y mujeres, los negocios de armas, de trata de blancas, de drogas…y el enriquecimiento cada vez más escandaloso de unos pocos que siguen controlando el “orden” mundial es un hecho evidente, del que ya nadie duda, aunque no hagamos nada por evitarlo.

Así alcanzamos  unos resultados sociológicos y éticos bochornosos, dejándonos guiar por los gurús de la política y sus adláteres sindicalistas, tratando de liderar todos los movimientos sociales de gentes realmente cabreadas que van surgiendo, con la refinada intención de “reconducir y apaciguar” sus múltiples demandas por un planeta económicamente justo, limpio, igualitario y sin guerras prefabricadas. Pero los confundirán hasta que se cansen, se sientan engañados y se larguen o acepten “grandes subidas salariales” del, por lo menos, el 0’1%,

Han pasado cincuenta años, desde el mayo francés hasta hoy, y no se pudo cambiar el mundo, pero su eco sigue resonando en muchas conciencias como una aldaba cojonera. Ojalá siga escuchándose en las actuales generaciones y las venideras, de las que esperamos, que sean decisivas para  la continuación de la especie humana, o para su auto exterminio total.

¿Ha servido de algo la literatura? ¿La sofisticada ciencia?¿La filosofía materialista o la idealista?¿Acaso la poesía…? ¿Y la música, que es mentira que amanse a las fieras?¿Qué es ser intelectual y para qué sirve? ¿Aún seguimos creyendo en los “líderes”? ¿Queremos la unidad, la cantidad, la calidad? ¿Por qué no la realidad? Siempre habrá más preguntas que respuestas. Lo curioso es el ambiente de paseo turístico que se respira, como si con ellos/as no fuera: eso es lo grave.

Me gustaría que la humanidad se defendiera como las plantas, desplegando un nauseabundo olor letal, para ahuyentar a todos aquellos y aquellas que se acercan a nosotros/as para contaminar y manipular nuestras vidas.

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