discurso

El último debate de Las Cortes Valencianas estrena un nuevo formato en el que los parlamentarios de los grupos parlamentarios tendrán 30 minutos menos el presidente que ha llegado a tener una hora y media donde su discurso ha sido reivindicativo. Ximo Puig tenía frente a él a los parlamentarios de las formaciones políticas más criticas como Ciudadanos y el Partido Popular, además de convencer a sus socios del Botànic.

La prioridad de Puig es el de acabar con la violencia de género y la acogida de inmigrantes que impulsan los derechos humanos. El discurso de logros ha sido una tónica de Puig, como aprobar en cien días el trasvase del Tajo Segura o el trabajo de los jóvenes en el que ha bajado gracias a los fondos del AVALENT. Uno de los anuncios de los muchos que ha ido revelando ha sido la reunión que tendrá en octubre con Pedro Sánchez.

La prioridad de Puig ha sido procurar que la confianza del pacto del Botànic haya sido necesario, pero ha sido crítico con su política afirmando que es un “optimista critico”. El impulso de una formación para acceder a un trabajo de calidad y la eliminación de la precariedad laboral, ha sido otra de las propuestas de Puig. En su discurso también ha explicado que la tasa de paro se ha reducido en un 15´5% recuperándose unos 1600 empleos y gracias a su gestión se ha reducido la pobreza, casi un millón setecientas mil personas no pagan el medicamento y han conseguido poner en marcha 1.800.000 de aulas. Para Puig la Comunidad Valenciana en el exterior era sinónimo de paradigma de corrupción, descredito y retroceso social.

En el balance de la gestión del Botànic, ha destacado la confianza de los empresarios, las inversiones extranjeras y las inversiones en I+D como una región competitiva. Tampoco se olvidó de la producción agraria y de las conexiones ferroviarias entre las que destacó la del Corredor del Mediterráneo y la del Cantábrico. Pero dentro de sus novedades en las que estaba la reunión del presidente del gobierno, el saneamiento de las deudas de municipios con un presupuesto de 22 millones de euros y un fondo de tres millones para evitar la despoblación sobre todo para la provincia de Castellón.

El cambio climático reduciendo el impacto medioambiental que provocan los plásticos implantando los plásticos biodegradables y las energías renovables con energías solares y eólicas ha sido otro de sus puntos. La sanidad para reducir las listas de espera con acuerdos con hospitales privados. El plurilingüismo lingüístico para reforzar las lenguas del castellano, valenciana y sobre todo la inglesa.

El Partido Popular, con Isabel Bonig ha realizado una crónica sobre el pacto del Botànic agotado y su discurso, casi electoralista, sobre las mejoras que ellos podrían hacer para después pedir  elecciones anticipadas. La síndic del PP, Eva Ortiz, en comparecencia durante la pausa después de la intervención del presidente Ximo Puig, ha destacado la deuda de dos mil millones de euros que debe la Generalitat Valenciana en un partido socialista sin ilusión. También ha exigido el cese de Marzal por su política educativa que ha tumbado en los tribunales.

Mari Carmen Sánchez de Ciudadanos ha señalado que ha sido un discurso de autobombo estancado en una burbuja de populismo.  Sánchez no ve mejoras en sanidad, empleo juvenil ni en otros anuncios que ha realizado Puig, teniendo la impresión que ha vuelto a repetir los anuncios del año pasado, considerando que todavía hay muchos asuntos pendientes sin resolver.

Los socios de Puig, han sido menos críticos pero si han analizado punto por punto el debate del presidente, para Antonio Estañ de Podem, además de destacar los anuncios repetidos y sin concreción, ha destacado que la parte económica no se ha ajusta a los datos y pide a Puig una hoja de ruta para los ocho meses que quedan aunque si reconoce que ha sido una legislatura donde se ha avanzado mucho. A Fran Ferri de Compromís echó en falta en el mensaje de Puig en cuanto al financiamiento que para él hay que seguir reivindicando.

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